16 de mayo de 2021
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Porque no dejarse engatusar con la tal hipoteca inversa

24 de junio de 2020
Por Freddy Cante
Por Freddy Cante
24 de junio de 2020

Freddy Cante[1]

Imagen referencial

La hipoteca inversa consiste en un préstamo hipotecario, respaldado por una propiedad residencial. Esta nueva deuda permite que el propietario (un adulto mayor de 65 años en adelante), pueda acceder a un flujo de ingresos mensuales (hasta su muerte). Los deudores deben seguir respondiendo por el pago de impuestos y de seguros de su vivienda hipotecada. No hay pagos al acreedor pero este va cargando unos intereses mensuales a la deuda que, con el paso del tiempo, podría exceder notablemente el valor de la vivienda.

(Minvivienda, 2020), en su portal virtual,  ofrece un idílico ejemplo: “… María, de 75 años, y su esposo Martín, de 70. Esta pareja tiene una vivienda de $200 millones, producto de su esfuerzo y su arduo trabajo. Con el ánimo de acceder a la hipoteca inversa, María se acerca a la entidad de su preferencia y hace el acuerdo bajo la modalidad de renta vitalicia … de acuerdo con el avalúo de su vivienda, la expectativa de vida de ella y de su esposo y demás variables, puede recibir una renta mensual de $800 mil. De esta forma, María y su esposo recibirán ese monto mensual sin tener que mudarse de su casa. Así, la vivienda se convierte no solo en el espacio en el que ellos cumplen sus sueños, sino en un mecanismo para garantizar su sustento económico durante la vejez.”

En una hipoteca normal (no inversa), el banco presta máximo el 70% del precio de la vivienda que uno quiere comprar. Por ejemplo, un crédito hipotecario de 200 millones, a 20 años, con una tasa de interés anual de casi 10%, obliga a una cuota fija mensual de $1,851,189.39, como puede verse en un simulador de créditos como el de Bancolombia que, según dice su lema, pone el alma en todo lo que hace.

En 20 años un pobre mortal paga más de dos veces su casa a una entidad bancaria, esto es, unos $444.285.360. En el idílico ejemplo de Minvivienda, dos ancianos recibirían menos de un salario mínimo durante 12 años (pues la esperanza de vida en Colombia es de unos 77 años); esto significa que recibirían $115.200.000 del banco. Si son algo más longevos el banco no pierde pues hay un seguro por la deuda.  Cuando los viejos mueran entonces su vivienda seriá, literalmente, expropiada por la entidad bancaria, o sus hijos tendrían que comprarla de nuevo.

Como en todas las operaciones bancarias (tramposamente especulativas), no existe una simetría entre hipoteca normal e hipoteca inversa. Además de matemáticas financieras los banqueros conocen la debilidad de sus clientes. Sin necesidad de escuchar al veterano Piero saben que los ancianos tienen los años viejos, el dolor lo llevan dentro y tienen una historia sin tiempo. Una persona madura sacrifica casi un cuarto de siglo para pagar una cuantiosa suma al banco que le presta para comprar vivienda; un veterano, con una limitada expectativa de vida y docenas de achaques, recibe una muy modesta suma durante los pocos años que le quedan de vida. En sus últimos años gozaría, engañosamente, de vivienda y de un ingreso mensual equivalente a una irrisoria pensión. El espejismo se evidencia cuando muera y su casa pase a manos de sus acreedores.

El Ministro de Vivienda, evocando un texto escrito por economistas de extrema derecha (el libro, la libertad de elegir, de los esposos Milton y Rose Friedman), quiere hacernos creer que la hipoteca inversa amplía las opciones de escoger. En realidad, quienes sufran pobreza oculta, acentuada en tiempos de pandemia, estarían cautivos de la necesidad para empeñar su casa a cambio de recibir una irrisoria pensión.

No obstante, aún en tiempos adversos de pandemia e incertidumbre, sigue existiendo alguna libertad para rechazar ofertas indecentes y para no ser serviles y obsecuentes clientes de los bancos. El legendario joven Ettienne de la Boetie, en su discurso sobre la servidumbre voluntaria, mostró que las leyes, decretos y mandatos injustos y absurdos funcionan y se perpetúan si la gente obedece, ciegamente,  a sus dirigentes políticos y empresariales.

Posiblemente el Gobierno del cuestionado presidente Duque imponga legalmente la hipoteca inversa. Las personas seguirán siendo libres para desobedecer esta nueva absurdidad y para no endeudarse. Siempre existe el recurso de la energía social proveniente de la solidaridad familiar y comunitaria para sostener a los más viejos y débiles. Y, en últimas, sería preferible legar una propiedad que ha costado toda una vida de esfuerzo, bien sea a los retoños o a los vecinos que, en vida, sean solidarios con la persona necesitada.

Trabajos citados

Minvivienda. (11 de junio de 2020). Ministerio de Vivienda de Colombia. Obtenido de Minvivienda.gov.co: http://www.minvivienda.gov.co/sala-de-prensa/noticias/2020/junio/con-la-hipoteca-inversa-los-mayores-de-65-anos-podran-recibir-una-renta-mensual-por-su-vivienda

[1] Profesor de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario. Este texto es una versión corta de la columna de opinión que publiqué en La Silla Vacía, titulada “la hipoteca inversa de nuestra casa común”.