12 de mayo de 2021
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Papá: el milagro de amor más supremo

21 de junio de 2020
Por Celmira Toro Martínez
Por Celmira Toro Martínez
21 de junio de 2020

«El milagro más hermoso, más decisivo y trascendente de nuestra vida es haber tenido un buen papá»

Todos los seres humanos, la gran mayoría tenemos el mejor recuerdo de nuestra madre, pero no todos han tenido la bendición de tener un buen papá; muchos, nunca lo han visto en su vida, no conocen el tono de su voz, ni la alegría de su sonrisa, ni la fuerza de su corazón, ni la seguridad de su compañía, ni el efecto maravilloso de su abrazo, de su ejemplo, de sus consejos.

Siempre he pensado que tener un buen papá es tener a nuestro alcance el milagro más supremo, más hermoso.

Yo tuve ese papá y en él hago, en el Día del Padre 2020, un homenaje a esos hombres que han sabido ser padres: de entrega, de servicio, sacrificados, esforzados, hombres generosos y buenos, hombres que inspiran respeto y admiración, hombres que han dejado huella de grandeza y de eternidad en nuestra vida, hombres que se entregaron sin medida a la tarea de levantar, educar y construir unos hijos, una familia, que trabajaron sin descanso para darles lo mejor, para abrirles oportunidades y caminos a toda una generación nacida de su ser, de su alma.

Qué milagro tan grande e irrepetible es un buen papá.

Es la fuerza que nos falta cuando apenas damos los primeros pasos y cuando nos enfrentamos a la vida.

Es la voz que orienta y dirige, es el abrazo que apoya y reconforta.

Es el pecho fuerte donde recostamos por siempre nuestras cargas.

Es la huella por donde transitamos sin miedos, ni temores.

Es la voz que aconseja, que previene del mal y anuncia el bien.

Es la autoridad que sostiene nuestra casa y la sabiduría eterna que se queda por siempre en nuestro corazón y en nuestra mente como un recuerdo perenne de su paso por nuestra vida.

¿Quién,que haya tenido un buen papá,no se inclina en agradecimiento, quién que haya sido merecedor de sus regaños y amonestaciones no valora lo inmenso de su actuar de su vivir?

En el corazón de un papá bueno habita Dios, ese Padre sin reemplazo que da lo mejor, que espera y tiene lo más valioso para sus hijos.

La grandeza del papá no está en su dinero ni en sus bienes, tampoco en sus títulos académicos ni en su poder; está en su corazón y en su alma donde germina el amor más grande y supremo, ese amor que se recordará toda la vida; está en esas manos que muestran senderos de bien, en ese diario trajinar y luchar para darnos sin reparos lo mejor.

Soy testigo del milagro más hermoso, más grande, pues ví en mi vida la obra maravillosa de un padre bueno, entregado, sacrificado, generoso; siempre presente, nunca ausente, un hombre humilde, grande en valores, en respeto, en honestidad, en honradez, en puntualidad, en responsabilidad, en caballerosidad: Un ciudadano de honra.

Un hombre sin escuela, sin títulos que supo ser Maestro, un hombre lleno de sabiduría y de amor.

Un hombre cuyo mayor honor fue ser un labriego en tierra ajena, un peón, inmenso en su ser, en su corazón y en su vida.

Hoy, es un día para agradecer, para festejar, para abrazar con todo el amor a ese papá bueno que tiene a su lado.

Viva hoy el regalo maravilloso del milagro de tener un buen papá, de poder compartir con él este momento.

Para quienes no lo tenemos físicamente presente, sabemos que ese ser, que ese milagro de amor, está con Dios y desde allí vivirá  por siempre  en nuestra vida, en nuestra historia.

Mi padre marchó hace muchos años  a hacer surcos y labranzas al cielo y desde allí sigue esparciendo semillas y gracias a su obra de amor, de sacrificio, seguirá por siempre recogiendo cosechas.

La obra mayor de un padre bueno nunca termina, es eterna y aunque se haya marchado, su huella seguirá siendo la ruta, el camino para llegar Lejos, muy Lejos.