21 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Las rúbricas de don Efra

Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
13 de junio de 2020
Por Orlando Cadavid Correa
Por Orlando Cadavid Correa
Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
13 de junio de 2020

Dominicalmente, como si se tratase del santo oficio, nos escribe puntualmente nuestro filólogo de cabecera, don Efraím Osorio López, para poner sobre el tapete temas de actualidad de aquí y allá.

De este tenor fue su pronunciamiento más reciente: “Don Orlando: Creo que, como en todas las profesiones, los periodistas por vocación son los mejores. Especialmente, los que no obtuvieron el ‘cartón’, pues, si se dedicaron al periodismo, fue porque ‘les nacía’. En fin, usted me entiende.

Antes de este despelote motivado por ese microscópico bichito, en la calle, los que no me conocían, me decían ‘abuelo’. Y me gustaba enormemente. Como cuando me dicen ‘viejo’, pues es lo que soy. Me choca que me digan adulto mayor. ¡Qué pendejada! Pero hoy, porque el presidente nos dijo ‘abuelitos’, muchos tomaron este apelativo como un insulto. Lo mismo sucedió cuando Martha Lucía habló de los ‘atenidos’, que, valga la verdad, se cuentan por miles, como los que, pudiendo pagar sus obligaciones monetarias, no lo hacen al punto, abusando de las medidas tomadas para favorecer a quienes en realidad no lo pueden hacer en los tiempos acordados o impuestos. O los que, pudiendo comprar mercado, hacen fila para recibirlo gratis. Me gustaría ver a estos críticos del momento en los zapatos de los gobernantes en estos tiempos de crisis de todos los tamaños y circunstancias. Los toros se ven mejor desde la barrera”.

El humor antañón: “Don Orlando: Crecí viendo y admirando a los maestros del cine mudo Charles Chaplin, Laurel and Hardy (“El Gordo y el Flaco”), los hermanos Marx, Buster Keaton, Harold Lloyd y Red Skelton, inigualables; y a los mexicanos Cantinflas, Tin Tan, Resortes, Viruta y Capulina, que no sé si hoy me impresionarían. Por prejuicios, no vi los episodios de Chespirito y sus amigos. Por esto, me causó extrañeza que Germán Zuluaga me dijera un día que disfrutaba de verdad esos programas. A pesar de esto, no les gasto tiempo. ¿Estoy perdiendo algo?”.

Otros dos autógrafos: “Don Orlando: Me puso usted a pensar hoy en la «Descarnada», como la llama Cervantes, la que no tiene consideración con nadie ni a nadie discrimina. No obstante, en la novela Arcadia, Lope de Vega expone un pensamiento, que yo expreso así: la muerte les huye a quienes la buscan o se enfrentan a ella sin temor, pero se ensaña con quienes tratan por todos los medios de evitarla. ¿Será?

Dos noticias, con su perdón.

efrainLa primera, el «Enfermero» de las Farc fue condenado a 40 años de prisión por los abortos practicados a esas muchachitas que sabemos. Pero los que las embarazaron están en el Congreso. El delito no me consta, pero lo afirma la organización Rosa blanca. Y a las víctimas hay que creerles.

La segunda: la alcaldesa de Bogotá fue pillada en un supermercado haciendo compras con su ‘esposa’. Es decir, violando una norma. Algunos la defienden, dizque porque eso no es tan grave como otros delitos. A mí sí me parece gravísimo, porque si la autoridad no acata su propia disposición, ¿por qué los ciudadanos sí tienen que obedecerla? Y su ‘esposa’, mi «Angélica divina», declaró que pagarán el comparendo. ¡Pobrecitas, van a quedar en la ruina!”.

Las dos pegaditas; “Don Orlando: Oí esta mañana, o tal vez lo leí, que sería posible una ‘revolución de las canas’ en Colombia, como ocurrió en países europeos, ante la posibilidad de que nos confinen, a los viejos, hasta el primero de julio. Y no es que me disguste el encierro. Pero, francamente, hay algunas cosas que queremos hacer por nosotros mismos. Además, no somos incapaces. Y sabemos cómo cuidarnos y comportarnos. ¿No sería eso demasiado?”.