22 de mayo de 2022
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La salud en cuidados intensivos

1 de junio de 2020
Por Antonio Cano García
Por Antonio Cano García
1 de junio de 2020

Todo tiempo pasado fue mejor, “el pasado es lo que recuerdas, lo que imaginas recordar, lo que te convences en recordar o lo que pretendes recordar” Harold Pinter.

Todos los que vivimos antes del siglo 21, recordamos como era el sistema de salud del pueblo colombiano. Antes de la nefasta ley 100 de 1993,  existía un Ministerio de Salud con funciones, algo no decorativo. Desde el Ministerio de salud se controlaban los servicios seccionales de salud que, a su vez, controlaban los hospitales públicos de tercer nivel (Hospitales Universitarios) y los de segundo nivel de atención (hospitales regionales) los que a su vez controlaban los hospitales locales centros de salud y puestos de salud.

Se trataba de un sistema de predominio público financiado con recursos fiscales procedentes de los ingresos corrientes de la nación que se transferían a los departamentos para que desde los servicios seccionales de salud se diagnosticara el estado de salud de la población, se planificaran los servicios, y se administraran los recursos financieros.

En el Departamento de Caldas, es de grata recordación el Dr. Jorge Gómez Ospina que dirigió el servicio de Salud de Caldas durante 18 años  y en este tiempo creó y consolidó la Red Pública Hospitalaria del departamento, apoyó la salud materno infantil, fomentó la construcción de nuevos centros hospitalarios, además de que fue el creador de la Escuela auxiliar de Enfermería, promovió la educación médica continuada de la Universidad de Caldas y mantuvo la financiación hospitalaria con lujo de detalle a pesar de que no existían los programas de computador.

También es digno y justo mencionar al Comité Departamental de Cafeteros de Caldas que, con el liderazgo de Dr. Humberto Montoya Jaramillo impulsó el desarrollo de  salud rural, donde el Comité aportó dineros para la construcción y dotación de los puestos y centros de salud en el Departamento, en tanto que el Servicio de Salud de Caldas se hacía cargo del funcionamiento.  Esto fue un modelo a nivel latinoamericano.

En este tiempo a todos los pacientes se les atendía, unos eran los ricos que cubrían todos sus gastos y ocupaban en los hospitales los cuartos de primera. Con esos dineros se ayudaba a financiar a los que llegaban de caridad y se les atendía sin pagar un solo centavo, no existían los paseos de la muerte, no existían los copagos, no existían las largas fila para reclamar medicina, las citas con los especialistas no demoraban un año. También es de grata recordación la excelente atención del ISS que se caracterizaba por su eficiente organización financiera, nunca se demoraban los sueldos de los médicos y empleados y siempre pagaban en menos de treinta días a sus proveedores. El gobierno nacional nos regaló la hermosa clínica de Villapilar donde se prestaba cuidado de primera a todos sus beneficiarios que, en su mayoría eran empleados, que aportaban al sistema de salud. Sus médicos y especialistas trabajan con orgullo y satisfacción en el ISS.

También haciendo justicia a nuestros recuerdos, es digno mencionar al Hospital universitario de Caldas que durante tantos años fue centro de enseñanza y sabiduría de los futuros médicos colombianos, y donde miles y miles de pacientes salvaron sus vidas.

Pero a nivel infantil,  fue famoso nuestro hospitalito infantil «Rafael Henao Toro», fundado en 1937 y que durante muchos años fue apoyado por la Cruz Roja Colombiana. Este centro era hospitalito a nivel infantil para la región del Viejo Caldas, líder en el tratamiento de niños quemados y con los mejores médicos pediatras del país.

Los educadores y empleados oficiales  recuerdan con nostalgia a CAJANAL. Allí encontraban todo y sus citas médicas eran puntuales. Allí recordamos con cariño y afecto a la Dra. Evita Arango de Pareja, dedicada al laboratorio clínico y que con una sonrisa menguaba el dolor de la aguja que pinchaba nuestro brazo. No tenían los maestros los suplicios y torturas que hoy les ocasiona COSMITET. Los maestros pueden trabajar hasta los setenta años por ley, pero por obra y gracia de COSMITET son pocos los que llegan hasta los sesenta.

Época del DECLINISMO.  Llegó la LEY 100 DE 1993, copia de otros sistemas de salud  de américa latina. Esta ley tenía una filosofía que embelesaba, hablaba de equidad, de universalidad, de la eficiencia y su principal objetivo que el 100% del pueblo colombiano tuviéramos cobertura en  salud, un sueño hermoso como para vivirlo en el país de las maravillas. Se crearon las EPS empresas prestadoras de Salud, apareció un tercero para chuparse los recursos de la salud y así mucha cobertura pero pocos servicios. Los grandes beneficiados los dueños de la EPS, estos se encontraron la gallina de los huevos de oro, un regalo que les hizo el gobierno nacional de la misma magnitud que cuando el General Reyes, le otorgó a Roberto de Mares y a Virgilio Barco los primeros yacimientos petroleros. En síntesis, tenemos el régimen contributivo y el régimen solidario, aparecen las IPS, instituciones prestadoras de Salud, aparece el POS, plan obligatorio de salud, se vuelve tan compleja la salud que la Superintendencia de Salud es incapaz de controlar. Necesitaría muchas líneas  para explicar el drama que vive Colombia en su sistema de salud. Solo que conste que:

EL SISTEMA DE SALUD DE COLOMBIA ESTÁ EN CUIDADOS  INTENSIVOS

Las EPS reciben el dinero y lo ponen a engordar mientras los hospitales no pueden funcionar por falta de recursos.

Los hospitales famosos desaparecieron, algunos los rifaron en el baloto, obteniéndolos las EPS por sumas irrisorias, como la clínica de Vilapilar.

Los médicos ya no pueden ir a Congresos y seminarios porque no hay quien los financie, ni quien les otorgue el permiso.

Para las EPS la rentabilidad económica, prima sobre la rentabilidad social y por eso implementan los paseos de la muerte, los medicamentos de mala calidad, citas médicas con especialistas al cabo de seis o más meses, muchas veces cuando el paciente ya ha muerto, IPS negando el ingreso de pacientes porque la EPS les adeuda mucho dinero, médicos y empleados de la salud sin recibir sus salarios durante muchos meses. Hace unos días unos médicos en el Chocó decían que llevaban 14 meses sin recibir sus salarios, y la pregunta es, como pueden sobrevivir? Y los pacientes si sobreviven?

La infraestructura médica obsoleta, sin los requisitos para atender pacientes, sin equipos médicos, la tecnología que poseen es lo que dejó el anterior sistema de salud, porque los recursos, los dilapidan, pregúntele al Sr. Palacinol

La cobertura del 100% es un sueño, pues la salud en las partes pobres de Colombia como el Chocó, la Guajira, Leticia es una verdadera pesadilla.

Los recursos que ahora el gobierno gasta en salud, salvarían muchas vidas pero solo dejan las arcas de la EPS solventes y los médicos y servidores de la salud padeciendo la pandemia porque las ARL no les suministran el material de bioseguridad necesario.

Este es solo un lamento que produce el pobre sistema de salud del siglo XXI en Colombia, en tiempos del coronavirus. Cómo añoramos el viejo sistema de salud.

UN réquiem cantim pace, POR EL SISTEMA DE SALUD COLOMBIANO DEL SIGLO XXI.