16 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La maldición de ser migrante

10 de junio de 2020

Se volvió una costumbre ver a decenas de venezolanos abandonados a sus suertes en las calles del país. También están en los Estados Unidos, México, República Dominicana, Puerto Rico, Panamá, Brasil, Chile, Argentina, Perú, Ecuador, Uruguay.

Y lo peor, miles de niños acompañan la desgracia. Parte el alma verlos en las aceras, en los buses, en los viajes de regreso a su país, con sus miradas en el lejano horizonte esperando una ayuda que nunca va a llegar o al menos un rato de esparcimiento.

La situación de los migrantes venezolanos no tiene perdón. Un gobierno títere, dominado por los intereses del imperialismo cubano, no entiende o no quiere observar cómo sus compatriotas viven en el exterior.

LA ESTRATEGIA DEL MARIEL

¡Qué mal consejo les dieron los cubanos a los venezolanos para repetir la historia del Mariel! Desocupar cárceles y hospitales para aliviar sus crisis económicas fue una desgracia para los demás países, pero un boomerang para ellos.

A Cuba le conviene seguir siendo un Estado parásito. Vive de Venezuela que le proporciona petróleo, le paga por los médicos, sus asesorías en seguridad y sus cuentos de vudú.

En ese país se congregan los dirigentes del ELN, de las FARC, de las disidencias y de cuanto criminal atraviesa la frontera venezolana y es llevado a recibir nuevas instrucciones para llegar al poder en América Latina.

CONGREGADOS EN LA FRONTERA

Qué difícil ha sido atravesar las fronteras ecuatorianas y colombianas en medio de la pandemia para regresar a su patria. Por avión no lo pueden hacer porque no hay vuelos humanitarios para una nación que no tiene convenios –por no cancelas sus deudas—con las aerolíneas y por vía terrestre encuentran decenas de dificultades como la falta de permisos en cada municipio por donde pasa un bus con 50 migrantes.

Los alcaldes –reyezuelos de momento—impiden el paso, gritan a diestra y siniestra, acompañados por agentes de Policía que no tienen inconvenientes en hacer cumplir las “leyes”. No les preocupan si los migrantes ya almorzaron, si fueron a un baño, si se asearon, pero lo peor, si los niños que viajan allí están bien alimentados o al menos hidratados.

Es lo que se llama el peso de la Ley, injusta, pero es la Ley.

UNA FRONTERA REPLETA DE REQUISITOS

En Cúcuta miles de venezolanos esperan la piedad de Nicolás Maduro para que les de permiso de ingresar a su patria. El déspota mandatario los deja a sol y agua, a la intemperie durante varios días porque es una manera de castigo que le impone Cuba y debe obedecerles en todo.

Por órdenes de La Habana, el gobierno de Nicolás Maduro fue obligado a reducir el flujo de migrantes autorizados. El tránsito sólo se podrá realizar los días lunes, miércoles y viernes, en grupos de no más de 300 personas por el puente Simón Bolívar en Norte de Santander.

ÓRDENES INHUMANAS

En la frontera con Arauca se permitirá el paso sólo de 100 personas en el mismo horario, por el puente José Antonio Páez.

A los gobernantes venezolanos, especialmente a los cubanos, no les interesa en lo más mínimo qué clase de vida están viviendo los infantes.

¿Dónde están las oficinas de las Naciones Unidas, de la OEA, de Acnur, del ICBF y de organismos internacionales que dicen velar por los derechos humanos?

¿Dónde está, además de la protesta, las ayudas para esos miles de niños que serían el futuro del mañana?

CON PROBLEMAS SANITARIOS

Josef Merkx, representante de Acnur en las Américas, señaló en entrevista con La Señal de la Mañana de la Radiodifusora Nacional que a nivel regional son más de 5 millones de venezolanos los que han salido del país, siendo Colombia el que mayor número de migrantes tiene. Y los que han regresado a su país son entre el 3 y 4 por ciento de ese total. “Es un grupo relativamente pequeño, de personas que han perdido sus medios de vida y sus ingresos por las medidas de la pandemia”.

Y agregó: “El tema que más nos preocupa es el sanitario. A los caminantes y los migrantes que llegan a la frontera en buses hay que ayudarlos a moverse en condiciones que cuiden todas las normas de salud. El coronavirus no tiene nacionalidad, tenemos que trabajar todos juntos para enfrentar la pandemia de Covid-19 y evitar contagios”.

DESHUMANIZADOS TOTALMENTE

Esto no es vida. Da grima observar en las calles de Cartagena, en las plazas de Barranquilla, en bares de Bogotá, Santiago de Cali y en decenas de municipios casas de prostitución con mujeres, pero, sobre todo, con infantes que han dejado las muñecas para entretener a personajes perversos, sin alma y sin posibilidades siquiera de llegar al infierno.

La humanidad está deshumanizada. Por eso estas pandemias llegan y acaban con un buen número de personas, pero lo más grave será en un futuro no muy lejano cuando esos niños miren con rencor a cientos de personas que no les brindaron siquiera un vaso de agua en su paso como migrantes.