8 de mayo de 2021
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Hacia un Mundo “Postcovid19”.

10 de junio de 2020
Por Jorge Arturo Espejo Rivas
Por Jorge Arturo Espejo Rivas
10 de junio de 2020

Ni un estado rémora gordo y corrupto, ni unas empresas cuya rentabilidad dependa de los bajos salarios y las exencione de impuestos 

El Coronavirus llegó para estar presente por un tiempo, pero también para hacernos repensar el estilo de vida, la relación con nuestros semejantes y con el planeta.

Que volveremos a vivir en sociedad no hay duda. ¿La pregunta es cómo?

Los sabios, científicos y especialistas más brillantes, todos, están trabajando, buscando un remedio y una vacuna. Los encontrarán. ¿Cuándo?, aun nadie lo sabe. Por eso tenemos que empezar el aprendizaje de hábitos saludables de bioseguridad y responsabilidad colectiva para evitar el contagio y las muertes mientras tanto.

Educar, informar, enseñar y controlar en el uso adecuado del tapabocas, la distancia y el jabón, únicas armas comprobadas para evitar la infección, son tareas urgentes e indispensables.  Hoy más que nunca, todos somos responsables por todos. Es la vida lo que está en juego.

Ninguna sociedad puede vivir indefinidamente sin trabajar. La reactivación de las actividades productivas está empezando y con ella una mayor movilidad de personas. Es con las personas como se mueve el COVID19, por eso, mayor rigor en la obediencia a las instrucciones de los epidemiólogos y de las autoridades.

El desempleo creciente en un país con cerca del 60% de la población desempleada o en la economía del “rebusque” es una tragedia desproporcionada. Todos debemos contribuir a reactivar la economía por un sendero de justicia social, respeto por el planeta e inclusión.

La vía del consumismo irresponsable, del capitalismo primitivo e inhumano, del correr sin descanso hacia ninguna parte no debe volver. Ya sabemos que por ahí caminamos por un camino descendente, resbaloso y mortal.

La reactivación inteligente requiere de la acción de todos. El Estado debe propiciar un ambiente amigable y competitivo para el emprendimiento y la actividad privada y los empresarios deben hacer esfuerzos reales en creatividad, mejora de las condiciones de los trabajadores y responsabilidad social.

Invertir para la competitividad y no gastar, eliminar todas las trabas burocráticas, combatir sin cuartel la corrupción, disminuir los costos innecesarios en la administración pública y ejercer autoridad y control con respeto y justicia hacen parte de las obligaciones del gobernante.

Pagar salarios justos, producir sin contaminar, hacer utilidades, reservar para la reinversión y las contingencias y pagar impuestos son parte de los determinantes éticos que tienen que cumplir los empresarios.

Ni un estado rémora gordo y corrupto, ni unas empresas cuya rentabilidad dependa de los bajos salarios y las exenciones de impuestos. Ese modelo se practica en Colombia hace más de 70 años y solo ha producido subdesarrollo, injusticias, desigualdad y violencia.

Jorge Arturo Espejo Rivas, [email protected]