12 de mayo de 2021
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Cuarentena por sí sola no se asociaría con riesgo de suicidio

10 de junio de 2020
10 de junio de 2020

Más que el confinamiento como tal, las situaciones vinculadas a esta condición –como depresión, ansiedad y estrés– contribuirían a aumentar el riesgo de suicidio.

Aunque desde que comenzó el confinamiento en distintos países los medios de comunicación han titulado con frecuencia que el confinamiento podría elevar la tasa de riesgo de suicidio si este se prolonga por mucho tiempo, todo parece indicar que el encierro es solo un aspecto de toda una situación que desembocaría en esta tendencia.

Así lo concluye el psiquiatra José Manuel Calvo, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), con base en la documentación de estudios realizados en China y países de Europa, en los cuales se ha determinado que no son propiamente las medidas de confinamiento las que llevan al suicidio, sino los factores asociadas con esta.

Al respecto, la Fundación Española para la Prevención del Suicidio aseguró que el encierro podría desencadenar problemas de salud mental como los mencionados.

En ese sentido, el psiquiatra Calvo señala que los estudios sobre los suicidios en Wuhan, por ejemplo, intentan concluir que estos se dieron por un sentimiento de culpa de un familiar que pudo contagiar a otro que falleció por COVID-19. “Cuando hay algún grado de responsabilidad se pueden generar duelos complicados, y uno de estos son los cuadros depresivos y la intención de suicidio, ese es un elemento potente”, afirma el especialista.

Los datos sobre pandemias anteriores muestran datos considerables en la afectación en la salud mental. Según un artículo publicado en 2003 por el profesor de la UNAL Franklin Escobar Córdoba, acerca del SARS-CoV, “se pudo evidenciar que cerca del 35 % de los sobrevivientes del primer brote reportaron sintomatología psiquiátrica durante la fase de recuperación temprana, (2, 3) y en el caso del MERS-CoV, alrededor del 40 % de las personas afectadas requirieron de una intervención psiquiátrica”.

Otro elemento de alta influencia es el económico, pues si se mira en retrospectiva un siglo o 150 años, durante los momentos de crisis económica las tasas de suicidio aumentaron considerablemente. Dado que el desempleo es un generador de psicopatía y está relacionado con el riesgo de suicidio, en este caso en realidad no está relacionado con el confinamiento, sino con otro tipo de causas vinculadas con este.

Violencia intrafamiliar

“Tal vez el factor más relacionado con el confinamiento sea la violencia intrafamiliar, vemos que las tasas de abusos a mujeres y niños aumentó con la cuarentena”, dice el psiquiatra Calvo.

Lo que sí se ha visto es que en los últimos tres o cuatro años han aumentado las tasas de suicidio: mientras en 2015 la tasa era de 4,2 por 100.000 habitantes, en 2018 se acercaba a 6, según las cifras de Medicina Legal (dato más reciente de Forénsis), aunque no se conoce la razón por la cual se da este fenómeno.

En cuanto a rangos de edad, el 10 % son menores de 17 años, y hay dos picos etarios de suicidios: entre los 18 y los 25 años, y el que está por encima de los 65.

En el artículo “Consecuencias de la pandemia COVID-19 en la salud mental asociadas con el aislamiento social”, del profesor Escobar, se cita que “en un estudio realizado en Canadá después del brote del SARS-CoV, en los trabajadores de la salud se identificaron factores de estrés psicológico, tales como percepción de que se está en riesgo de contraer la infección, el impacto del brote en la vida laboral y ánimo depresivo”.

Con información de UN -Unimedios