14 de mayo de 2021
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Concejo-consejo, eh-he, quijotada, tratarse de

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
23 de junio de 2020
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
23 de junio de 2020

Quisquillas de alguna importancia 

‘Quijotadas’ son las acciones de quienes se enfrentan a situaciones dificilísimas, casi imposibles o imposibles. 

Uno de esos refranes que yo califico de ‘viejos, añosos y añejos’ dice así: “Oficina de concejo, honra sin provecho”. Don Vicente Salvá lo explica de esta manera: “Refrán que advierte que el que ha de servir a la república no ha de poner la mira en el aprovechamiento, sino a la honra de hacer lo mejor”, es decir, que quien aspira a ser concejal debe hacerlo, no para salir de pobre o llenarse los bolsillos, sino para servirles a quienes lo elijan. Si en lugar de ‘concejo’, el refrán dijera ‘consejo’, no tendría sentido, pues los dos términos tienen acepciones diferentes. Y esto lo sabe muy bien el columnista de Eje 21 Mario de la Calle Lombana, que, no obstante, en un sesudo artículo sobre las corridas de toros, escribió: “Hay que buscar que este conflicto, que recibe ahora un nuevo impulso con la decisión del Consejo de Bogotá…” (12/6/2020). En este escrito, tres veces empleó la palabra tratada, la primera, bien, con ‘ce’; mal, las otras dos, con ‘ese’. Hace una década escribí sobre este mismo asunto. El ‘concejo’ municipal se escribe así porque viene del sustantivo latino ‘concilium’ (de ‘cum’-con y ‘calare’-llamar, convocar, ‘reunión, unión, enlace’) y significa ‘ayuntamiento’ (corporación municipal). Según Corominas, se registró por primera vez en 1260. ‘Consejo’ (1141, según la misma fuente), del sustantivo latino ‘consilium’ (de ‘consulare’, ‘pensar conjuntamente, deliberar consigo mismo’) quiere decir “parecer o dictamen que se da o se toma para hacer o no hacer algo”. Tiene también el significado de ‘asamblea consultiva’ y muchos otros. Para cerrar, este refrán, viejísimo también: “Otro gallo le cantara, si buen consejo tomara”. *** 

La siguiente, la última frase de una columna de Jorge Enrique Pava Quiceno: “¡Eh aquí la primera víctima! ¿Quién sigue?” (LA PATRIA, 12/6/2020). ¿Error de digitación? Quizás echó mano de la interjección ¡eh! en lugar del adverbio ‘he’. No sé. Sea como fuere, la frase correcta es ésta: “¡He aquí la primera víctima!”. El adverbio ‘he’ (del árabe ‘ha’) no se emplea solo: siempre seguido de los adverbios de lugar ‘aquí, ahí, allí, allá’, por ejemplo, “¡He aquí al hombre!” (Ecce homo!*), palabras de Pilatos cuando les presentó a los judíos a Jesucristo coronado de espinas y flagelado (Juan, XVIII,  5),  y de los pronombres personales ‘me, te, le, lo, los, las’, verbigracia, ‘heme aquí, frío y encerrado’. El uso de este adverbio sirve para señalar o mostrar algo o a alguno. *Nota: de esta expresión latina el castellano formó el sustantivo ‘eccehomo’ con estos significados: “Imagen de Jesucristo como lo presentó Pilatos al pueblo. // 2. Persona lacerada, rota, de lastimoso aspecto”. *** 

El ‘Veedor’ utilizó el sustantivo ‘quijotada’ por ‘tontería’ (Voz del lector, 7/6/2020). No. ‘Quijotadas’ son las acciones de quienes se enfrentan a situaciones dificilísimas, casi imposibles o imposibles, alcanzar, por ejemplo, “las inalcanzables estrellas”, como lo dice bellamente el poema ‘The quest’ (La búsqueda) de la obra de teatro “El hombre de la Mancha”. La lectura incontrolada de libros de caballería hicieron de don Alonso Quijano un ‘quijote’ realizador de quijotadas o hechos quijotescos inverosímiles, propios también de soñadores. Tiene, además, el castellano el sustantivo ‘quijotería’ (cualidad de quijote) y el adverbio ‘quijotescamente’ (con quijotería). Todos estos términos vienen –¿será necesario decirlo? – del inmortal caballero Don Quijote de la Mancha.  ***

Pregunta el columnista Hernando Salazar Gómez: “¿De quién se trata el “muy querido Arturo”, al que dirige su carta –y no fue la única que le dirigió–  el doctor Laureano Gómez…? (Eje 21, 13/6/2020). Estoy seguro, señor Salazar, de que usted antes, cuando al castellano no había llegado esta peste, habría escrito así: “¿Quién es el “muy querido Arturo…?”. El empleo equivocado de la locución impersonal ‘tratarse de’ con sujeto está tan extendido, que hasta en los subtítulos de películas y series de televisión extranjeras se lee. ¡Qué plaga!

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