15 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Por decirlo así

Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
8 de mayo de 2020
Por Carlos Alberto Ospina M.
Por Carlos Alberto Ospina M.
Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
8 de mayo de 2020

Unos más y otros menos aprovechan la tragedia, el miedo, la incertidumbre y el hambre de las personas para expeler los enfoques más podridos que la razón humana alcance a imaginar. No se trata de conjeturas desabrochadas ni de meros caprichos intelectuales, tan solo consiste en la observación de los hechos y en el análisis de la figura jurídica del debido proceso. En espera de la justicia y del castigo terreno, la conducta de algunos carece de sentido.

Los organismos de control trabajan a un ritmo desigual en medio de los resultados de las investigaciones y el tiempo de las penas efectivas. Por eso, los corruptos viven de fiesta, no saben de confinamiento ni de distanciamiento social, más bien continúan ojo avizor con el propósito de salir a desvalijar.

Un Estado que delinee la estrategia “Transparencia por la emergencia”, dirigida a detectar las irregularidades en la contratación pública, da vergüenza y descompone a más no poder. ¡Estamos fregados! Las “ías” prometen seguimiento fiscal, acusaciones y sanciones a quienes se roben el erario. La expresión popular “Del dicho al hecho hay mucho trecho” simboliza el grado de incredulidad e impunidad en Colombia. El estriptis de los “Tres Mosqueteros” está lejos de desnudar las verdades y próximo al espectáculo mediático en cabeza de la Contraloría, la Procuraduría y la Fiscalía General de la nación.

Los soldados de las “ías” deben revisar los precios ficticios, los sobrecostos, las compras superfluas, la pauta publicitaria y cerca de 32.000 contratos suscritos durante la primera Emergencia Económica.

El país sufre una enfermedad epidémica que contagia el excesivo ánimo protagónico de distintos personajes que, montados en blandengues autoestimas, se presentan como sanadores de todos los males y redentores de la vida digna. Oportunistas, agentes hipócritas y manipuladores de la perplejidad.

Varios representantes de la malicia pura y de la técnica del artilugio no escatiman en recursos que conduzcan a enaltecer su labor. Tampoco existe la nobleza de espíritu en los gestos calculados, las ofertas populistas, la demagogia y el hacer “caridad” con el dinero público. Los impuestos tienen su origen en “los conceptos de justicia y equidad”, * y son destinados a inversión social, no al servicio de las tribunas políticas. ¡De dónde voy a creer lo que dicen López, Quintero, Ospina y Pumarejo! Alcaldes de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, respectivamente, vestidos de aparentes samaritanos y redentores de la justicia social. Cabe la voz despectiva “se les paga para que trabajen”, en ningún momento es necesario agradecer, el que más o el que menos, que cumpla con su obligación. (*Artículo 95, numeral 9º de la Constitución Política de Colombia).

Claudia Nayibe López Hernández juega a tres bandas. Por un lado, proyecta la bola de su imagen populista con el asistencialismo malicioso e irresponsable. Por el otro extremo de la izquierda, toca la mesa en tono grandilocuente, mientras pide cacao al presidente Duque con el fin de ampliar los auxilios a los estratos bajos que, suman tres. Cierra la carambola de ambiguas impulsividades valiéndose de decretos que objetan las medidas de control de la Covid19. Claudia Nayibe, pasa de agache en relación con las adquisiciones y los millonarios contratos de las alcaldías locales del Distrito.

El alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, asigna pauta publicitaria a CM& en contraprestación a las redundantes e insípidas entrevista de Yamid Amat. ¿Free press? No. ¿Cuál es el objeto de publicar avisos de 200 millones de pesos en periódicos de circulación nacional y gastos similares por concepto de “Nota patrocinada” en televisión? En plena emergencia sanitaria, Quintero Calle, gastándose la plata en ensalzar su gestión tecnológica con miras a identificar los casos positivos del coronavirus. Al parecer dicho trabajo especializado apalea a la presunta “copialina” en vez del desarrollo propio. En relación con el argumento anterior puede descubrir diferentes pistas en Evaluating the Effectiveness of Social Distancing Interventions to Delay or Flatten the Epidemic Curve of Coronavirus Disease.  Laura Matrajt  and Tiffany Leung.   Author affiliations: Fred Hutchinson Cancer Research Center, Seattle, Washington, USA.  Centers for Disease Control and Prevention. https://www.cdc.gov.

En la capital antioqueña coincide un convenio interadministrativo de cooperación por $8.055 millones de pesos para “acciones de respuesta y mitigación de la pandemia”. Por lo que toca a Metrosalud, la institución firmó el contrato de corretaje de la Administradora de Riesgos Laborales (ARL) por una suma aproximada a los 2.200 millones de pesos con la empresa de Seguros Hurtado Pérez, propiedad de los hermanos del secretario Hacienda de Medellín, Óscar de Jesús Hurtado Pérez. La gerente de la organización de carácter público, Martha Cecilia Castrillón Suárez, es la excuñada del funcionario municipal. No me parece moral, por decirlo así.

El exhibicionismo verbal del alcalde Cali, Jorge Iván Ospina Gómez, y las despelucadas posiciones de su homólogo de Barranquilla, Jaime Pumarejo Heins, ratifican que, ellos y otros, pretenden aprovecharse de la pandemia para posicionar sus plataformas políticas e ideológicas. Hay que ser muy miserables para mostrar la doble faz de esas pretensiones.

¡Por cierto y por verdad muchos pícaros andan sueltos!