27 de mayo de 2022
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Menesterosos

17 de mayo de 2020
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
17 de mayo de 2020

Estos días de cuarentena y de emergencias económicas, ha brotado en muchos colombianos un afán menesteroso de dimensiones inimaginables. A cada día aparecen más y más sectores de la sociedad que salen a plañir del Estado “una ayudita por favor”. La realidad es que muchos en estos días están requiriendo del auxilio estatal y del de sus semejantes, no me cabe duda.

Pero no menos cierto es que ahora, y de conformidad con lo que uno ve y oye, el oficio de los gremios y asociaciones es el de salir a solicitar auxilios de toda índole, en un proceso que cuestionamos de otros, cuando, sin ningún reato, saltan por sobre los demás para alcanzar ese otro poco más que les hace sentirse orgullosos, es decir, les permite pavonearse como los “vivos” que a  los que a cada rato cuestionamos. En este orden de ideas, muchas de las agremiaciones no están contribuyendo con la seriedad que de ellos se espera para distribuir de manera equitativa las ayudas escasas que el Estado puede otorgar y para las que los recursos no son abundantes. Bueno, hay que decirlo, por otro lado no han faltado los generosos a ultranza que desde una curul o un cargo directivo sindical hacen propuestas de otorgamiento de rentas mensuales fijas a granel, que están lejos de poder entregarse.

De otra parte, pienso que el mismo gobierno no tiene seguridad de no estar otorgando auxilios de uno u otro orden a personas o grupos familiares que los reciben de diferentes programas sociales. Familias en Acción, Jóvenes en Acción, salarios subvencionados, y también de cuanta organización existe. De igual manera, algunos reciben alimentos por una u otra cuenta y por diferente causa y organización. En esto, pienso, hay una gran desorganización y no se ha buscado coordinar toda la ayuda que desde diferentes entes se está brindando, y por lo que algunos acrecen indebidamente lo que reciben, en detrimento de quienes carecen de lo elemental. De igual manera, se me antoja que, gremialmente, políticamente y menesterosamente, se vienen dando las cosas en otras áreas y actividades, mientras algunas carecen de lo esencial y no se les considera dado su estatus de riqueza no real, ni establecida. Allí también hay lo que se llama pobres vergonzantes.  Así oímos del auxilio para estratos 1- 2 -3 y se olvida el 4 y 5 y 6 en donde no todo el que tiene carro o moto tiene resuelto su problema del día a día.  Se subvenciona a unos y se olvida a otros, sin que se abra la posibilidad para que los que requieren auxilio puedan inscribirse y recibirlo. A la par, algunos, en áreas de menos recursos, tienen solucionados sus problemas, no con amplitud podrá ser cierto, pero que, actuando con honradez permiten que lo que se ofrece llegue a quienes verdaderamente lo necesitan. En la Comuna Norte de Manizales se dio un hecho que no ha sido divulgado como gran ejemplo de solidaridad y rigor ciudadano. Así, cuando en días pasados se repartían mercados, unos ciudadanos no los recibieron pues manifestaron que eran jubilados y expresaron que había otros que los necesitaban más que ellos, en gesto que debe ser imitado por todos, sin excepción.

Así, por todas partes salen los que ya quieren exenciones tributarias porque no tendrán lo mismo que el año pasado. Otros quieren que les presten a fondo perdido recursos que en estricto no necesitan y con ello agotan los que si son necesarios en otros sectores. Otros buscan que el arrendador baje el canon de arrendamiento, cuando el futuro está por construirse y esa persona vive de ese ingreso del arrendamiento. Cada cual quiere algo para sí, sea como sea.

Es hora de que los colombianos tengamos el sentido de la responsabilidad social y de la honradez para no pedir lo que no necesitamos, porque esto que hoy nos ataca no es para hacer negocios. No! Esta es la oportunidad para salvarnos todos y en ese “todos” salvar también a los que menos tienen.

Manizales, mayo 16 del Año de la Peste.