9 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Méjico lindo y sufrido. (VI)

11 de mayo de 2020
Por Augusto León Restrepo
Por Augusto León Restrepo
11 de mayo de 2020
Catedral de Morelia

Morelia es la capital del Estado de Michoacán. Llegamos hacia el atardecer y nos propusimos visitar su centro histórico. La Catedral de Morelia nos la habían ponderado. Y en efecto. En las horas primeras de la noche e iluminada la joya arquitectónica que es, lucía su mejor aspecto.. Terminada hacia 1744, es típica del barroco novohispano , que según los que entienden de barrocos, platerescos y churriguerescos, son los estilos que predominan en la construcción y decoración de iglesias, capillas, camarines, en la América hispana, en las que iban incluidas, columnas, columnatas, santos, que a la vista, a pesar de ser recargadas, o quizás por lo mismo, son atractivas y abundantes en detalles. Lástima grande no haber tenido oportunidad de ingresar a su interior ni de escuchar los acordes de su órgano de mas de cuatro mil quinientas flautas. Encendieron su fastuosa iluminación, que nos dejó estáticos  en su contemplación. Sus diseñadores son los mismos que se encargan de las luces que resaltan de noche la Torre Eiffel de París.

A Pátzcuaro, también en Michoacán, llegamos a pernoctar. Al otro día nos dirigimos al embarcadero desde donde zarpan unas pequeñas naves con destino a la Isla de Janitzio. Agustín Lara. Para los laristas, como yo, Janitzio es poética y musical. Desde que incluimos este sitio en nuestro itinerario, comenzamos a tarariar la melodía y a recordar la letra de la canción que inspiró al inmortal compositor: «Noches de serenata de plata y organdí/quejas para la ingrata que por traidor perdí,/plenilunio de gloria,historia que se va,/ilusión que se pierde y que nunca volverá…./Que las aguas se lleven mi llanto y mi dolor/que recoja Janitzio el perfume de mi amor». Tengo esta grabación en acetato de 78RPM.

Isla de Janitzio.

Después de una corta travesía por el lago de Pátzcuaro y observar la alta densidad poblacional de Janitzio desde sus aguas, desembarcamos y empezamos el ascenso hacia un gran monumento erigido en honor de José María Morelos, de unos 45 metros de altura, que alberga en sus paneles la historia de este héroe nacional y que se convierte en un mirador. Allí se llega a pie por unas estrechas escalinatas que tienen a lado y lado tenderetes de ropas bordadas por los artesanos locales, restaurantes, tienditas dedicadas a vender charales, unos pequeños peces que ofrecen fritos en cucuruchos, un tente en pie salado que no se cansa uno de saborear, regado con zumo de limón. En este sube y baja, sin acosos ni sin estridencias, sus comerciantes ofrecen sus mercancías. Y al regresa a Pátzcuaro, he llegado a la conclusión de que la ida a Janitzio era imperdible. María Félix y Pedro Armendáriz filmaron aquí «Maclovia» en 1948, con la Dirección del Indio Emilio Fernández.

Pátzcuaro al otro día nos ofrece su mercado, sus calles y sus parques como si nos estuviera esperando para la filmación de una película. Sus parques, arborizados, las amplias galerías de los marcos de las plazas, con acogedores sitios para dejar pasar el tiempo en la contemplación del día a día citadino, de sus gentes, despaciosas en su caminar y pulcras en su vestir, dan la sensación de que hicieran parte de un set prefabricado. Tal es el ritmo de su vida, sus edificios, sus capillas, sus dependencias municipales. que parece detenida en el tiempo. La disfrutamos minuto a minuto, calle por calle.  Fundada en 1534 y con unos noventa mil habitantes, hace parte de los llamados en Méjico, Pueblos Mágicos.

Y llegamos a Guanajuato, en pleno Festival Cervantino. Otra ciudad mágica, por su atrevido urbanismo. Como en sus inicios fue la mina de plata mas grande y significativa de Méjico, se aprovecharon túneles y depresiones para tirar avenidas y calles tan empinadas, que las «faldas» de Manizales y las «lomas» de Medellín  pierden, si las ponemos a rivalizar con ellas. Su centro histórico se abarrota en el Festival de toda clase de representaciones artísticas, a cargo de países específicos que llevan lo mejor de sus exponentes culturales.

Siempre en octubre, ya va por su edición 49. La de 2019, que fue a la que asistimos durante tres días de los 19 de su duración, ofreció muestras de teatro, danzas, exposiciones pictóricas, teatro callejero y las callejoneadas, que son desfiles nocturnos hasta el amanecer, en las que mas de cincuenta tunas estudiantiles son seguidas por los concurrentes, en un derroche inimaginable de canciones y vinos espirituosos. Colombia, país invitado al Festival Internacional cervantino del 2015 se hizo presente en esa ocasión en la Explanada de la Alhóndiga donde se efectúan las funciones multitudinarias, con Herencia de Timbiquí, exponente de los ritmos del Pacífico. En el magno Teatro Cervantes se presentaron las obras del Teatro Petra, que dirige Fabio Rubiano, «Labio de Liebre», y la Fundación La Maldita Vanidad con «Hoy envejecí diez años». También Alvaro Restrepo llevó su  Colegio del Cuerpo, de Cartagena, impecable espectáculo de danza contemporánea.

Guanajuato

La ciudad de Guanajuato embruja. La ciudad agota en estos, días,  porque es natural que no se quiera perder movida cultural alguna. Y tres días es bien poco para disfrutar de todos sus atractivos. La Calle del Beso, sus laberintos, su mirador, los colores de sus edificaciones, su topografía aventurada y su Universidad y la evocación de Cervantes, de Sancho, de Don Quijote que se respira en su ámbito obliga a pensar en un próximo regreso. Dejemos aquí, para que ustedes, los pacientes lectores descansen de estos mal hilvanados recuerdos. Y  para que como en los folletines de suspenso que eran usuales en los periódicos centenaristas, dejemos el final para la próxima entrega  contando de antemano con su benevolencia.