13 de mayo de 2021
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La rebelión de las canas

26 de mayo de 2020
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
26 de mayo de 2020

Con este título se han dado a conocer por varios medios, la protesta que muchos adultos mayores por la imposición de una cuarentena más prolongada, debido las mayores posibilidades de que se puedan infectar más fácil que los jóvenes.

Hablemos en primer término de aquellos adultos mayores que viven de la caridad pública y que el confinamiento equivale a muerte lenta. De otro lado, los vendedores ambulantes, tal como quedó en evidencia con aquel adulto que fue reprimido de una manea violenta por la policía por negarse a entregar los artículos que tenía para su venta ambulante. Y al lado de estos dos casos también podemos hablar de un grupo amplio de adultos que nunca fueron a la escuela y por medio de un microscopio se les informó que existen bacterias y otros microorganismos que producen daños al organismo. Y para quienes el fuerte no es la Biología, diferenciar un virus de una bacteria no es tan fácil.

Si a todo lo anterior le agregamos la cantidad de información que por las redes sociales, radio y televisión circula acerca del famoso Coronoavirus, la situación se torna más compleja porque mucha parte de la información no tiene ningún fundamento científico y sí un interés de capitalizar la pandemia a favor del Presidente Trump o de los Chinos.

El panorama por lo tanto no es fácil, para una autoridad que debe expedir unas normas, unas restricciones, porque, también hay que decirlo, son muchas las autoridades locales, regionales y nacionales que no gozan de la suficiente credibilidad. Lo digo porque en medio de una crisis como la que estamos viviendo, hay sujetos que se han dedicado a obtener ganancias en la compra de alimentos y utensilios para entregar a los sectores más necesitados. Sobrecosto en los mercados, compra de implementos para hospitales a precios elevados por medio de convocatorias amañadas.

Esperemos el  momento en el cual bastara una simple advertencia sobre el peligro que corren los ancianos, para que se tomaran todas las prevenciones, como una decisión personal, en donde se reconozca que no sólo se pone en peligro su vida sino la vida de los demás.

Terminemos citando a Erich Fromm: “La autoridad racional tiene su fuente en la competencia. La persona cuya autoridad es respetada ejerce completamente su función en la tarea que le confían aquellos que se la confieren. No necesita intimidarlos…”