25 de mayo de 2022
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La educación superior

Ingeniero electricista y Mecánico, Exrector de la Universidad Tecnológica de Pereira, Exgerente de las Empresas Públicas de Pereira, Exgerente Regional de Telecom, Exprofesor de la UTP.
8 de mayo de 2020
Por Luis Enrique Arango
Por Luis Enrique Arango
Ingeniero electricista y Mecánico, Exrector de la Universidad Tecnológica de Pereira, Exgerente de las Empresas Públicas de Pereira, Exgerente Regional de Telecom, Exprofesor de la UTP.
8 de mayo de 2020

A mediados de marzo las Instituciones de Educación en Colombia fueron sorprendidas con la suspensión de clases presenciales a raíz de la emergencia sanitaria por la amenaza del Coronavirus . Se hizo necesario adoptar de manera abrupta modalidades de formación a distancia, fundamentalmente a través de la virtualidad. Transcurridas más de siete semanas, conviene mirar las cosas en perspectiva.

Muchos docentes que miraban con recelo o habían estado muy lejos de esas formas alternativas de educación, fruto de la necesidad están aprendiendo a conocerlas , disfrutarlas y en la práctica muchos están cambiando de opinión, a pesar de la precariedad como ella se está dando por razón de la improvisación. Una buena educación virtual requiere de suficiente planeacion, lo que definitivamente no hubo.

No obstante ello es un avance inesperado que debe aprovecharse, evaluando y estimulando la lluvia de experiencias que están implementando los docentes. No será lo óptimo pero fue lo que pudo hacerse de acuerdo a las circunstancias y con seguridad hay muy buenas experiencias que deben hacerse visibles y documentarse para su réplica y potenciación en el inmediato futuro.

Me parece que los docentes estarían complacidos si se ofrecieran programas de formación masivos en virtualidad que permitieran fortalecer sus capacidades; ello indudablemente mejoraría su desempeño.

No todo es color de rosa, se hizo evidente la imposibilidad de muchos estudiantes para estar conectados siguiendo las clases. Y ello a pesar de los esfuerzos para dotar los estudiantes de aparatos y conectividad sobre la marcha. Aquí el fenómeno de la desigualdad aparece de bulto y amenaza con profundizarse por razones obvias.

En el caso de las Universidades se percibe que las circunstancias provocadas por la Pandemia van a producir una disminución en la demanda de los estudiantes para ingresar y para continuar sus estudios en el próximo semestre, con riesgo de que algunos abandonen el sistema .Tanto la ruptura de la formación presencial como la parálisis económica están contribuyendo a ello.

A mi me parece que lo primero que hay que concertar es la visión de cómo serán las cosas en el segundo semestre y actuar en consecuencia. Todo indica que habrá presencialidad pero restringida. Ello despeja de entrada aquello de que seguiremos en la virtualidad absoluta.

Asi las cosas para el segundo semestre de este año , habrá que modelar y programar formatos híbridos , donde todos los estudiantes de un curso pasen por la presencialidad aunque no de manera simultánea; quizás haya que definir un límite de estudiantes por salón y con la formación virtual como complemento. Habrá una rotación de los estudiantes que puedan asistir a la sesión presencial y los demás seguirán la clase virtualmente. Las clases se grabarán en las plataformas, etc. Las facilidades de los recintos Universitarios también deberán compartirse en medio de las restricciones de manera rotativa.

Para esta visión hay que conseguir la unidad de todas las Instituciones de Eduacion Superior , debe ser una manera de actuar colectiva , con la excepción de aquellas que rueden programas 100% virtuales. Muy importante sería que el Ministerio de Educación hablara al respecto. Condiciones ciertas para periodos inciertos .

Creo asimismo , que hay que proteger a los estudiantes que están cursando estudios en este semestre, por ejemplo, permitiendo que cancelen asignaturas o incluso todo el semestre si ninguna consecuencia, hasta el último día; además reconociendo el dinero que hubieran pagado para que lo usen en el reingreso. Hay que otorgar el beneficio de la duda a favor de los estudiantes en cuanto la razones de la declinación. Hay que hacer los máximos esfuerzos para que continúen.

Es indudable que la caída de la economía va a causar un daño a las Universidades en su misión y eso no se remedia sino con dinero. De allí que tiene mucho sentido hacer un esfuerzo para disminuir el costo de matrículas como lo están haciendo algunas .El Estado debe apoyar estos esfuerzos con subsidios directos a las Instituciones de Educación Superior y a los estudiantes.

Ello va a requerir retrasar programas de inversión o incluso adoptar medidas extraordinarias de austeridad pero no hay otra forma de sortear esta transición.

Ha habido una pérdida y hay que asumirla con optimismo. De esta crisis quedaran muchos aprendizajes .

Quienes van adelante en el primer mundo en esta batalla empiezan a dar señales positivas, Alemania reinicio clases esta semana en el sistema educativo para los mayores.