5 de julio de 2020
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La Corte Constitucional , corte al estilo sastre

24 de mayo de 2020
Por Antonio Cano García
Por Antonio Cano García
24 de mayo de 2020

Cuando se implementó en la Constitución Política del 91, la CORTE CONSTITUCIONAL creímos los Colombianos que sería un órgano compuesto por magistrados impolutos y especializados en derecho constitucional, que sería la corte que fallaría en derecho y que pondría orden a la justicia colombiana.

Cuando examinamos las hojas de vida de los actuales magistrados, encontramos excelentes hojas de vida, pero solo dos Magistrados tienen especialización en Derecho Constitucional, esto significa que los otros lo están aprendiendo con su trabajo en la Corte y podríamos aplicar lo que un rector de un colegio le decía a un maestro que le tocó una carga académica que incluía inglés y él no sabía inglés y entonces el rector le dijo, profesor usted no sabe la definición de maestro? Maestro es todo aquel que se dedica a enseñar lo que no pudo aprender. Será el mismo caso con nuestros magistrados de la Corte Constitucional?

Los magistrados de la Corte Constitucional deberían ser impolutos y fallar de acurdo a la Constitución, pero cuando recordamos los más recientes escándalos protagonizados por el presidente la Corte Constitucional del 2015, el Dr. Jorge Ignacio Pretelt Chalju, este personaje pasó de Honorable a presidiario, condenado por la Corte Suprema de Justicia a seis años y seis meses por concusión en el caso de fidupetrol. Este personaje fue el primer magistrado suspendido por el Senado de la República en agosto del 2016. Además también la fiscalía general de la Republica lo investigó por el presunto pago que recibió de la firma Recaudos y Tributos SA  por favorecerlos en un trámite de tutela, donde engavetó el expediente por más de dos años. Este delincuente también es famoso por ser el ponente de la mediática Sentencia C-258 del 2013 que puso límite a las pensiones de magistrados y congresistas. Esta sentencia se dice fue auspiciada por el Ministro de Hacienda de ese entonces y con el beneplácito económico de los dueños de los fondos de pensiones. Esta sentencia vulneró los derechos adquiridos y cercenó la confianza legítima y ahora pensionados con dos y tres salarios asumen las consecuencias.

Otro ex-presidente de la Corte Constitucional del presente siglo fue el que de honorable pasó a presidiario, RODRIGO ESCOBAR GIL condenado por la Corte Suprema de Justicia a cuatro años de prisión por el mismo caso de Fidupetrol .

Ahora con el caso de Uribito, la Corte Constitucional, ha elaborado una sentencia, para la cual le tomaron las medidas exactas al pobre ex-ministro para que le quedara  a la medida la sentencia y así poder burlar la pobre justicia Colombiana.  Eso se veía venir cuando desde el Palacio de Nariño salió una ilustre dama a ocupar una vacante en la Corte Constitucional y así el cinco a cuatro que podría haber hundido esta tutela, la convirtió en cuatro a cinco sacando avante el propósito de verlo libre y a su vez tendremos más de doscientos presidiarios pidiendo de lo mismo. Tendremos ahora un escenario donde veremos desfilar a los hermanos Moreno, al trio millonario de los Nule, a todos los condenados por la parapolítica y después pidiendo millonarias indemnizaciones por la cana que pagaron “injustamente”.

Ahora en esta Colombia en tiempos de pos-pandemia apareció una nueva empresa, la fabrica de tutelas ESTILO SASTRE. Serán costosas pero muy eficientes, tendrán tanta demanda como los tapabocas, solo se necesita  mucho poder de redacción con términos rebuscados y ojalá en latín o griego que, como en el caso de URIBITO,  confundan a los magistrados de la Corte Constitucional que sin ser Constitucionalistas llegaron a ocupar este cargo gracias a eminentes padrinos que allí los necesitaban para poder obtener SENTENCIAS ESTILO SASTRE, sentencias que se cambian de acuerdo a las medidas del enjuiciado y lo que ayer era oscuro hoy los tiempos de pos-pandemia lo volvieron blanquecino. Mi duda es si a esta SASTRERIA SE LE PUEDE LLAMAR HONORABLE, y lo más seguro el puesto de la ilustre diplomática de apellido Mendoza tambaleara y caerá, lo necesitamos porque quedamos endeudados.