27 de mayo de 2022
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La brutalidad del racismo

1 de mayo de 2020
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
1 de mayo de 2020

El pasado 25 de mayo se inició una nueva etapa del odio racial en Estados Unidos porque el agente Derek Chauvin asesinó al afroamericano George Floyd; inmediatamente el dolor y la ira se fueron extendiendo por varias ciudades del país.

Esta es una vieja historia porque el racismo sigue vivo en Estados Unidos pues pesa mucho el pasado esclavista. Muchos añoran el Ku Klux Klan, que nació después de la Guerra de Secesión, como un movimiento segregacionista contra las minorías y contra la población afroamericana, hasta mediados del siglo pasado, cuando se formó una inmensa ola de violencia y de protestas contra la segregación ¿Cuál fue la chispa? En 1955 Rosa Parks fue detenida por negarse a cederle el puesto a un blanco, en un autobús, en lugar de ocupar una de las sillas para los negros, en la parte de atrás. Como consecuencia se generaron protestas en el sur de Estados Unidos; Martin Luther King organizó un movimiento contra los autobuses de Montgomery (Alabama) y la empresa empezó a dar pérdidas. En 1956 la lucha judicial contra la ley segregacionista llegó a la Corte Suprema que declaró inconstitucional la segregación en el transporte.

Debido a la intensa lucha contra la discriminación se promulgó, en 1964, la Ley de Derechos Civiles, que prohíbe la aplicación desigual de los requisitos de registro de votantes y la segregación racial en escuelas, bancos de sangre, en el trabajo y en lugares públicos; pero la ley no contribuyó a disminuir el racismo y continuaron los crímenes y la discriminación. El 7 de marzo de 1965 la policía atacó, brutalmente, una marcha en Selma, Alabama, donde los manifestantes pedían el derecho al voto; el asesinato de Martin Luther King, en 1968, desencadenó la protesta generalizada en 125 ciudades, con un resultado trágico de 46 muertos y 2.800 heridos.

En mayo de 1968, en Miami, un juez absolvió a cuatro policías blancos, acusados de matar a un afroamericano que cometió una infracción de tránsito; el saldo de las protestas fue de 15 muertos. En abril de 1992, en Los Ángeles, cuatro agentes de policía propinaron una brutal golpiza al taxista afroamericano Rodney King, lo que desencadenó protestas durante varios días, que dejaron 55 muertos y más de 2.000 heridos. La violencia racial tenía dos constantes: la brutalidad policial y la impunidad; esto es lo que se observa hoy en el país.

Las nuevas tensiones

En el año 2012 empezó una nueva etapa del conflicto social; el 26 de febrero el joven afroamericano Trayvon Martin, estudiante de 17 años de edad se encontraba en Sanford, Florida, comprando una bolsa de gomitas y un refresco, en una tienda; cuando salió del establecimiento, y se dirigía a su residencia, un vigilante lo asesinó porque lo encontró sospechoso; sin embargo, éste fue absuelto, el crimen conmovió al país y, como consecuencia, se creó el movimiento Black Lives Matter. El 9 de agosto de 2014 el policía blanco Darren Wilson asesinó a tiros al joven afroamericano Michael Brown, de 18 años, quien estaba desarmado; el hecho sucedió en Ferguson (Missouri), una pequeña comunidad de 21.000 habitantes. Al día siguiente el pueblo marchó hacia la estación de policía, pero las fuerzas antimotines estaban preparadas con escudos, rifles, máscaras de gas y perros. La policía lanzó balas de goma y gas lacrimógeno y arrestó a 32 manifestantes; como era de esperarse se multiplicaron las protestas, la policía atacó con tanquetas de guerra, cerró las principales calles y avenidas y agredió a varios periodistas que cubrían los disturbios. Ante la gravedad de los acontecimientos el gobernador declaró el estado de emergencia en Ferguson e impusó el toque de queda.

Uno de los hechos más emblemáticos ocurrió el 19 de junio de 2015, cuando Dylann Roof, un joven blanco de 21 años, asesinó a nueve personas en la Iglesia Metodista Episcopal Africana Emanuel, fundada en 1816 por el líder abolicionista Morris Brown. En este templo había pronunciado un discurso Martin Luther King y se convirtió en centro de la lucha por los derechos civiles y en símbolo de la comunidad afroamericana. Sobre este crimen afirmó el presidente Obama que “el hecho de que esto tenga lugar en una iglesia negra plantea interrogantes sobre una página sombría de nuestra historia”.

En 2016 se presentaron 12 casos espeluznantes contra  afroamericanos. Los dos últimos hechos rebosaron la copa. El  5 de julio en Baton Rouge (Luisiana) dos policías blancos tienen un altercado con Alton Sterling, un afroamericano de 37 años a quien sometieron, lo tiraron al piso y lo asesinaron, aunque estaba desarmado; el hecho fue grabado en video. El otro caso ocurrió un día después, en Minnesota, cuando Philando Castile, de 32 años, murió por los disparos de un policía, mientras se encontraba en el carro en compañía de su novia Diamond Reynolds y de una niña. En el video se observa a Castile buscando su cartera para mostrar al policía el documento de identificación y le informó que poseía un arma de fuego porque tenía licencia; como consecuencia el agente le ordenó que pusiera las manos en la cabeza e inmediatamente le disparó. En este punto llegaron las protestas sociales.

El 7 de julio se organizó, en esta ciudad, una manifestación para rechazar los recientes asesinatos de afroamericanos a manos de la policía; la población estaba muy sensible porque millones de personas pudieron ver los videos donde se evidencia la llamada brutalidad policial contra una minoría racial. Las imágenes muestran cómo la policía disparó sin que existiera ninguna amenaza, lo que desató una oleada de indignación nacional.

La situación de hoy

El dirigente Malcon X había advertido que el desencanto, la frustración y la rabia de ser ciudadanos de segunda clase, era una combinación explosiva. Y Luther King pronosticó que “No habrá ni descanso, ni tranquilidad en Estados Unidos, hasta que el negro tenga garantizados sus derechos como ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia”.

En este país no ha sido posible enterrar el pasado racista, lo que se confirma por la crueldad como el policía blanco presionó con su rodilla el cuello de George, quien se quejaba porque no podía respirar. Miles de manifestantes salieron a las calles coreando la consigna de “no puedo respirar”; el pasado sábado las protestas se habían extendido a 50 ciudades, incendiaron carros, vehículos oficiales, bloquearon calles y autopistas, rompieron vidrieras de los almacenes, los saquearon y se enfrentaron a los policías. La Guardia Nacional se activó en 14 estados y 25 ciudades decretaron el toque de queda. El presidente Trump amenazó con medidas represivas, anotando que “cuando empieza el saqueo, empiezan los disparos”.

Aunque el coronavirus ha contagiado en Estados Unidos a 1.700.000 personas y ha producido más de 100.000 muertes, los afroamericanos salen a las calles a protestar porque el racismo en este país es una plaga más dañina que la pandemia.