21 de mayo de 2022
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El mañana

27 de mayo de 2020
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
27 de mayo de 2020

En los días que llevamos frente a la amenaza del Covid 19, son muchos los que se han dedicado a elucubrar sobre ese mañana que desde hoy empezamos a vivir. Mañana en el que no imaginamos, o acabamos de imaginar, lo que serán las cosas y cómo nos relacionaremos los seres humanos.

Para algunos, deberemos iniciar por vencer la hambruna que caerá sobre la humanidad, hambruna derivada de las penurias que deberán sobrellevar muchos ante la pérdida de sus empleos. Penuria que vendrá también ante la pérdida de cosechas derivada, de una parte, de la baja en la demanda proveniente de la incapacidad adquisitiva de miles y miles de humanos. De otra, penuria derivada también de la escasez de mano de obra para la recolección de los frutos de la tierra ante el temor generalizado de contraer el virus y perecer ante la nula o muy escasa atención médica y hospitalaria en los campos.  Penuria derivada también del acaparamiento que los que no desaprovecharán las condiciones reinantes y querrán hacerse a las mayores ganancias que les sean posibles a su avidez desmesurada.

Partiendo de un cuadro tan aterrador como el que nos presagian ya con la amenaza del hambre, simultáneamente nos advierten sobre el drama mismo de la pérdida de los empleos, del qué hacer para los miles de miles que se verán afectados por el cierre de empresas y por las nuevas modalidades que asumirán los puestos de trabajo, en los cuales aparecerán, además de las nuevas tecnologías, también el ánimo expoliador de quienes ante la oferta abundante de brazos, no desaprovecharán la oportunidad para explotar a sus semejantes.

Con fundamento en estas previsiones, no cabe duda de que estaremos frente a otros retos, retos derivados de las relaciones entre los seres humanos. Relaciones que nos obligarán a construir nuevas instituciones, quizás nacidas de las experiencias vividas hasta hoy, o derivadas de los afanes individuales o grupales para controlar las masas y llevarlas a estados aceptados por quienes a ellas se acojan, o a sometimientos derivados de la necesidad de amparo. Las instituciones que mañana se tendrán, no necesariamente tendrán mucho de lo que hoy vivimos. No! seguramente estarán creadas para atender ese nuevo y esperado mundo producto de los cambios que el hoy viene imponiendo y que muchos atendemos disciplinadamente y otros desconocen desafiantes, convencidos de que las cosas no son con ellos y de su fortaleza física y plenas defensas contra el mal. De este aceptar o desafiar, muchas de las nuevas formas de asociación nacerán, bien para someternos o bien para liberar a los hombres del futuro. Todo esto, en un nuevo entorno político que aún no imaginamos ni definimos, pero del que la humanidad ha tenido experiencias que le servirán para darse las primeras aproximaciones.

Desde el punto de vista de la economía, no cabe duda que la misma tendrá muchas y dispares formas de afrontar lo que sobre la humanidad se viene. Esa economía, en sus afanes por restablecer las cosas a lo que hoy tenemos, buscará presionar como sea las formas del trabajo, y las formas de acumulación de bienes y la construcción de bienestar para unos pocos o para muchos, si es que las estructuras sociales nuevas a ello se enfocan.

Sobre esas nuevas estructuras sociales algunos hablan de construir un nuevo Estado, más esas expresiones parecen estar dirigidas a la labor que otros deben realizar, no a la labor que como seres humanos estamos en la obligación de desarrollar. Sobre estas aspiraciones es sobre las cuales todos tenemos que estar atentos. Estamos en la obligación de ser partícipes.

Por último: Estos cambios no se darán de un día para otro y debemos entender que la humanidad demoró siglos en realizar los cambios de la antigüedad al medioevo y de allí al renacimiento y luego a la industrialización. Ahora, seguramente los cambios no nos llevarán siglos dadas las ayudas con que contamos, pero sí tomarán tiempo.

Manizales, mayo 27 del Año de la Peste.