8 de mayo de 2021
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El gran reto

15 de mayo de 2020
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
15 de mayo de 2020

Luego de dos meses de huir de la pandemia, la sociedad se atreve a recomenzar, a salir de su guarida para enfrentar su realidad, la realidad de La Peste.

Y es que no le queda más remedio que hacer frente a lo que es imposible de eludir. Hacer frente a aquello con lo que ha de tener que vivir por largo tiempo y a lo que se debe incorporar al día a día. Sí, no nos queda otra, ya que, de no hacerlo rápidamente y de manera ordenada y previsora, otro mal se echará sobre todos, el hambre. Hambre, que es más cruel que nada y que termina por cercarnos primero, y luego matarnos. Hambre de los que la humanidad tiene historias más dramáticas que todas las pestes.

Y estando listos para enfrentar el mal, sólo queda hacerlo de manera estratégica, entendiendo que al virus que nos ataca ahora no admite descuidos ni permite desafíos. Sabiendo de esta manera el cómo debemos comportarnos en más, esperamos poder vencer cada día el asedio y congratularnos a cada paso por lo alcanzado. Será entonces, una batalla sin cuartel, un permanente cuidar todos nuestros pasos y enfrentarnos, aún entre nosotros, con nuestras mejores y más cuidadas armas. El impedir por todos los medios que el mal llegue a nuestro cuerpo y, paralelamente, nosotros no le sirvamos de difusores frente a nuestros semejantes y, principalmente, no llevarlo a los nuestros. La casa de cada uno de nosotros tendrá que ser guardada y considerada el bastión que nadie podrá conquistar; la fortaleza que debemos hacer inexpugnable y defenderla a como dé lugar de propios y de extraños, porque de ellos también tenemos que responder, de ellos debemos cuidar cual si fueren parte del ejército que comandamos y por el que tenemos que responder, ya que de esto depende nuestra propia vida, nuestra subsistencia, la de todos. ¡ la de todos!

Ahora, estamos claros. Ya no necesitamos un policía para que nos haga cumplir con las normas. No! Ahora cada uno es responsable de sí. Cada uno es responsable del otro. Ese otro conocido o desconocido. Ese otro que es igualmente esencial para mi salud y existencia.