7 de marzo de 2021
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Altos mandos militares reconocen importancia de transformar ley de inteligencia

6 de mayo de 2020
6 de mayo de 2020
Guillermo Botero, exministro de Defensa

Bogotá, 06 de mayo_ RAM_ En medio del escándalo de espionaje que sacude al Ejército, BLU Radio revisó la política de inteligencia y contrainteligencia que estaba vigente cuando el ministro de Defensa era Guillermo Botero y el general en retiro Nicasio Martínez, ahora llamado a interrogatorio por la Fiscalía, comandaba la institución.

En el documento, la propia Presidencia reconoce la urgencia de fortalecer y transformar esas capacidades para la seguridad y no para vulnerar derechos como lo advirtió la ONU, que fue lo que finalmente pasó con más de 130 periodistas, magistrados, políticos de oposición y hasta funcionarios de la Casa de Nariño.

«La contrainteligencia deberá ser objeto de reforzamiento para prevenir la infiltración de intereses criminales en la Policía y preservar el buen servicio y la confianza ciudadana en la institución», dice el documento.

La Política de Seguridad y Defensa del presidente Duque señala que se va a trabajar en mejorar y perfeccionar la articulación de los procesos de inteligencia y contrainteligencia desde el planteamiento de los requerimientos, la recolección de información, su procesamiento, el análisis y transmisión de información para los tomadores de decisión en los niveles estratégicos del Estado.

Estas necesidades de aplicación de la inteligencia pusieron sobre la mesa una transformación a la antigua ley de inteligencia que, para algunos mandos militares, tiene varias fallas de cumplimiento como el empleo de los medios públicos, el mando y control sobre las unidades y hasta faltas en el servicio inicial.

Por eso, el Gobierno proponía en esa Política de Seguridad que esa capacidad debía tener una estrategia nacional de inteligencia que guiaran las prioridades y requerimientos para utilizar esa arma, asimismo, fortalecer la junta de inteligencia para establecer entre otras cosas, «un plan de trabajo para compartir capacidades y buenas prácticas».

Las propias Fuerzas Militares han reconocido que en estos momentos hay un vacío enorme frente a la ley de inteligencia, por eso desde ya están preparando una transformación de esa arma con cambio de estrategias y por lo menos 25 nuevos lineamientos que tienen como fin evitar que estos hechos se vuelvan a repetir.