5 de marzo de 2021
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Palear-paliar, preposiciones, contexto, tratarse de

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
14 de abril de 2020
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
14 de abril de 2020

Quisquillas de alguna importancia 

Esta imprecisión gramatical, valga la verdad, es frecuentísima, lo que no la hace castiza.

En la pronunciación popular, con  muchísima frecuencia cambiamos la ‘e’ de los verbos terminados en ‘ear’ por ‘i’, verbigracia, en lugar de pronunciar ‘ladear’ decimos ‘ladiar’, y en vez de ‘forcejear’, ‘forcejiar’, etc. Pero hay verbos que tienen las dos terminaciones, por supuesto, con significados diferentes*, por ejemplo, ‘arrear’ (‘estimular las bestias de carga para que se muevan’) y ‘arriar’ (‘bajar las velas, las banderas’); y ‘palear’ (‘trabajar con pala’) y ‘paliar’ (‘mitigar, suavizar’). El desconocimiento de esto, me atrevo a afirmarlo, hizo que el redactor de la siguiente información creyera que sólo existía el verbo ‘palear’ con el significado de ‘paliar’, y que ésta era su pronunciación defectuosa: “…Fenalco propuso modificar temporalmente las condiciones de los contratos laborales para palear la crisis del sector” (LA PATRIA, portada, Movida, Juan Carlos Layton, 31/3/2020). Confirma mi afirmación la reiteración del error en el texto (pág. 5):“…como una forma de palear la “.situación”. Como digo, una sola vez, descuido; dos, ignorancia. ¡Ah, los diccionarios! *Con la misma acepción, ‘canturrear’, que se puede escribir ‘canturriar’ (‘cantar a media voz’). ¿Será el único? ***

Con frecuencia he hablado –machacado– acerca del uso equivocado del adverbio de lugar ‘donde’, convertido en comodín por la falta de análisis de los redactores, aporreando de esa manera la sintaxis de la oración en que lo acomodan a la topa tolondra, como en la siguiente muestra: “…todas las historias de valentía que cada uno puede contar están asociadas a momentos de incertidumbre, donde nos hemos atrevido a correr un riesgo…” (LA PATRIA, Leonor Velásquez Arango, 1/4/2020). La columnista se refiere en esta historia a ‘momentos de incertidumbre’, es decir, a ‘tiempos de incertidumbre’, por lo que el adverbio correspondiente tiene que ser de tiempo, a saber, ‘cuando’, así:”…momentos de incertidumbre… cuando nos hemos atrevido…”. Esta imprecisión gramatical, valga la verdad, es frecuentísima, lo que no la hace castiza. Otro ejemplo: “En época donde se promueve el encierro y recién ampliada la cuarentena” (LA PATRIA, Supimos que…, 9/4/2020). Nota: el adverbio puede ser reemplazado por los pronombres ‘que, cual, cuales’, así: “…momentos en los que” o “en los cuales”. ***

Lo que vale una preposición. El doctor Flavio Restrepo Gómez escribió: “Se decretan cuarentenas que protegen los contagios” (LA PATRIA, 2/4/2020). A no ser que él hubiese querido expresar lo que esa oración manifiesta, la falta de la preposición ‘de’ le da el significado contrario del que el lector supone que el columnista quiso decir, a saber, que “las cuarentenas nos protegen de los contagios”, que es, al fin de cuentas, el fin de su imposición. Así, y para darle más claridad a mi nota, no es lo mismo ‘el paraguas protege la lluvia’ que ‘el paraguas protege de la lluvia’. Lo que vale una preposición. ***

En uno de sus artículos para El Tiempo, el ex ministro de Defensa Luis Carlos Villegas escribió, refiriéndose al funcionario Guillermo Plata: “En suma, tiene el contexto para abarcar la emergencia…”. ‘Contexto’ es otro de esos comodines –como el adverbio ‘donde’– que se usan porque están ahí, porque sí, algunas veces bien empleados. No en el caso que trato, porque en ese ‘contexto’ está desubicado. ‘Contexto’, en efecto es el “entorno lingüístico del cual depende el sentido de una palabra, frase o fragmentos considerados”. Puede haber también ‘contextos políticos, religiosos, sociales’, etc. Hay muchos sustantivos que expresan adecuadamente la idea que el redactor pretendió comunicar, verbigracia, ‘bagaje intelectual, preparación, capacidad, cualidades’, no ‘contexto’. Esto es claro. ***

Hasta los cedros del Líbano se caen. Dicen. El editorialista de El Tiempo, chapuceramente, escribió: “…esto no se trata de un hecho negativo, sino la variación en un indicador, lo cierto es que requiere refuerzo…” (El Tiempo, editorial, 1/4/2020). “Esto no es un hecho negativo, sino…”. Bien redactado, ¡cómo no!

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