25 de mayo de 2020
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Mensajes de “Aurora”

10 de abril de 2020
Por Por: Lucy Domínguez Giraldo
Por Por: Lucy Domínguez Giraldo
10 de abril de 2020

¿Noticias en el mundo?

Sí. Muchas noticias; las más de ellas desesperanzadoras.

Pero suceden cosas bellas y maravillosas; a veces las ignoramos.

Cada amanecer, cada capullo de flor, cada pichón o bebé que nace de su madre ilusionada; cada logro de un artista en su arte, en la música, la poesía; cada esfuerzo de un ser humano donde labora; cada palabra de amor o sentimiento noble; cada pensamiento generoso hacia los otros, son fuentes de energía poderosa. Indican que tenemos todavía luz en el corazón.

Con esa luz nos protegemos de todo cuanto sucede.

CON LA MENTE AYUDAMOS A LA TIERRA MADRE.

Es una trampa que nos ponen cuando sólo nos saturan de noticias desastrosas para debilitar la voluntad y decaer el ánimo.

Si hay oscuridad para atemorizarnos; también está la luz que es más fuerte y poderosa.

Con la mente ayudamos a la tierra madre que se defiende de nosotros mismos: gobiernos, experimentos nucleares, poderes enfrentados, ecosistemas agotados. Aun así la luz de Dios nos asiste.

Con la mente formamos una barrera de luz que nos protege. Con esa fuerza mental nos defendemos de toda arremetida. Es el momento de capturar poder de fuerza y amor por la tierra; jamás debilitarnos con el miedo.

El miedo inmoviliza, el valor nos impulsa.

Es cierto que están partiendo (muriendo) y partirán seres vivos en estos acontecimientos. En esto nos amedrentan con la muerte.

NO EXISTE LA MUERTE COMO UN CESE DE LA VIDA

Pero también en ese escenario hay cosas bellas. Cada ser vivo, animal, planta, humano cuyo cuerpo deja; también es asistido por inteligencias espirituales o maestros que lo guían en su evolución.

No existe la muerte como un cese de la vida. Nos enseñan los verdaderos sabios que la muerte no existe. Nada desaparece. Toda forma de vida continúa su viaje hacia experiencias y aventuras enriquecedoras de evolución.

Si estamos en la vida, nos damos alimentos de vida (granos, vegetales, frutas). Si estamos en la vida no nos damos alimentos de muerte (animalitos inocentes torturados). Si estamos en la vida agradecemos cada respiración, cada, impulso sereno del corazón.  Si estamos en la vida agradecemos a cada órgano vital su perfecto funcionamiento natural y no lo desahuciamos con pronósticos de raras enfermedades. Mi corazón, mi estómago, mi páncreas, mis pulmones, mis órganos todos; mis huesos y músculos me pertenecen, me obedecen porque los amo y los escucho. Ellos me responden.

Amo mi cuerpo, lo envuelvo en la luz de Dios que me creó y refuerzo mis defensas corporales  para  repeler cualquier virus, infección o enfermedad.

Es maravilloso mi cuerpo y mi mente es aún más poderosa porque se protege del miedo con la Luz de Dios que me creó.

El sol no ha de vernos convulsos. Ha de vernos serenos amando la luz.