27 de febrero de 2021
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Hallado el culpable

3 de abril de 2020
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
3 de abril de 2020

La crisis que se vive a nivel mundial ha permitido la circulación de  miles de mensajes por las vías que las tecnologías lo permiten, en donde se hacen bromas, se habla del fin del mundo y aparecen, desde luego algunos informes científicos con el soporte suficiente, pidiendo serenidad y acatamiento de las normas que los gobiernos tomen para  darle un adecuado manejo a la crítica situación.

Para un sector amplio de la población, la pandemia es un castigo divino por los pecados de la humanidad y por lo cual se debe rectificar la conducta de acuerdo a los preceptos de los libros sagrados. Claro que entre las diferentes sectas, hay algunos pastores que consideran que si bien es un designio divino, también es cierto que los efectos se pueden amortiguar, cancelando los diezmos, porque entre mayor sea el esfuerzo, los efectos positivos se multiplican.

Para otro grupo importante de la población, el origen del virus es el conflicto entre Estados Unidos y la China. Que fueron los chinos los que lo crearon y lo introdujeron en Estados Unidos o viceversa, de acuerdo con la corriente política en donde se milite.

Los ambientalistas también sostienen que la agresión permanente a la naturaleza ha llevado a que se produzcan enormes desequilibrios y a la aparición de este tipo de pandemias.

Algunos países han enfilado baterías hacia la población inmigrante, considerando que Europa ha sido la víctima de inmigrantes ilegales en una buena proporción.

Por último, los científicos que en este momento buscan afanosamente una vacuna y las estrategias más adecuadas para que el virus no se propague aceleradamente.

Digamos por último que ante tanta diversidad, bueno es tener en cuenta que no es la primera vez que la humanidad se enfrenta a este tipo de crisis y por fortuna ha logrado salir avante, desde luego con una cuota significativa de muerte. Pero el Homo Sapiens logró sobreponerse a otros homínidos, no por la fuerza, no por las armas, sino porque lograron constituir una comunidad cohesionada sobre la base de la fraternidad, de la solidaridad. Para la muestra un botón: esto es lo que dice el periódico español El País en una edición reciente: “La crisis del coronavirus como punto de partida para un sistema migratorio ordenado, predecible, basado en reglas multilaterales y mecanismos de compensación, libre de la tiranía de una de las partes…”. Estas declaraciones hubiesen sido imposibles de aparecer antes de la crisis, porque entre otras cosas, España, como otros países europeos tienen uno de cada tres médicos, procedentes del extranjero. Mirar de una manera diferente al inmigrante, ya es un resultado temprano y positivo de esta crisis.