21 de junio de 2024

El miedo es la fe en lo malo

5 de abril de 2020
Por Jesús Helí Giraldo Giraldo
Por Jesús Helí Giraldo Giraldo
5 de abril de 2020

Somos fruto de lo que creemos, por ello debemos enfocarnos en lo bueno, en lo positivo y ser proactivos, irlo construyendo anticipadamente, concentrados en el triunfo, en lugar de las reacciones negativas que nos produce el miedo. Este surge cuando traemos a momento presente el motivo del temor y lo damos por hecho, agrandando sus efectos comenzamos a ver la imagen de ese temido monstruo que nos acecha, apoyado en el negativismo colectivo que le da todas las fuerzas, a cambio de nuestra debilidad. Lo importante es tener la confianza de nuestro actuar y la prudencia para comportarnos y evitar que la afectación sea más grande pero lo que pasa es que el mismo temor hace que la preocupación crezca y esa preocupación nos incapacita, nos debilita y nos deprime porque estamos viviendo un mal, que es futuro para quienes no hemos sido afectados todavía, en momento presente, eso es horrible

Cómo estamos enfrentados a esa terrible pandemia, que ya está encima de todos, reaccionamos de todas las maneras posibles en una afectación colectiva, entre ellas la depresión que sigue al miedo y la desesperación, con ello estamos perdiendo las defensas y el virus ataca más nuestra personalidad. Actuemos, al contrario, es decir cambiemos la fe en lo malo por la fe en lo bueno, actuemos con tranquilidad y calma, así nuestras defensas serán más fuertes, al visualizar lo bueno si lo traemos al momento presente no nos va hacer daño y tendremos motivos de disfrutar y ser optimistas. Lo bueno nunca hace daño, de todas maneras, hay dos opciones, creer en lo malo o creer en lo bueno, y qué es lo bueno en este momento: estar libres de esta afectación.

En lugar de concentrarnos en ese famoso nombre con el cual se ha bautizado este nuevo enemigo de la humanidad, tenemos que ignorarlo mentalmente y amplificar, en lugar de ello, nuestra fuerza interior y, si trabajamos unidos, con la capacidad positiva de todos, el asustado será el virus y seguirá su camino hasta desvanecerse. Si no le mostramos miedo, no seremos víctimas de su matoneo, como sucede en todos los casos de Bullying donde los temerosos constituyen el blanco favorito de los victimarios.

No nos asustemos nosotros, dejándonos llevar por la angustia preocupante, cambiemos la preocupación por la ocupación, mira qué fácil, sólo suprimiendo la partícula pre. Es decir, ocuparnos en lugar de preocuparnos, acogiendo con prudencia todas las medidas recomendadas por los profesionales de la salud y las autoridades en general, pero, sobre todo, apoyados en la convicción profunda de que la victoria estará de nuestro lado, nada de miedos, el que no espera vencer ya está vencido. Si empezamos a visualizar la victoria y, procedemos a cumplir los protocolos con calma, con confianza y con fe sólo es posible esperar la superación de la pandemia. Vamos con toda por el triunfo, protegidos con el escudo de la fe de todo un subconsciente colectivo que trae a momento presente la gloria que significa quitarle la corona al famoso Coronavirus.

Bach practitioner

Bogotá, abril 5 de 2020