28 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Entrevista a la bruja sin escoba El Aquelarre es la voz en un país sin libertad de expresión

19 de abril de 2020
19 de abril de 2020

 

Cada domingo, muy de mañana, decenas de ávidos lectores buscan en los portales Eje21.com y Revistacorrientes.com El Aquelarre, firmado por La Bruja sin escoba.

Son cinco años de permanente labor investigando, llevando algunas veces una noticia, comentando sobre un suceso, dando a conocer irregularidades y sobre todo denuncias sobre la vida nacional.

Aunque muy difícil de entrevistar, logramos ubicarla, en algún lugar de este país, en medio de una cuarentena por causa de una pandemia. Cualquiera se imaginaría a una mujer fea, desaliñada, llena de resabios, alocada, de pronto con un 2.5 en conducta, leyendo un tabaco o barajas. No. Ella es más bien tímida, recatada, con una seductora mirada, atrayente y analizadora. Eso sí, todo lo critica, busca la verdad, analiza, lanza sus pullas, alguna vez estuvo casada, ahora dice que está enamorada, odia la política y detesta la corrupción.

–¿Qué es el Aquelarre?, le preguntamos para aclimatar la entrevista.

Nos mira detalladamente y responde: “El Aquelarre es un colectivo periodístico, construido por unas 16 manos, algunas de directores de medios, abogados, exmagistrados, catedráticos y unas cuantas señoras de casa. Eso sí, con infinidad de fuentes en distintas partes del país”.

–¿Por qué firma como La Bruja sin escoba?

–Porque quisiéramos barrer temas como la corrupción, la politiquería, los feminicidios, la violencia, el paramilitarismo, la guerrilla, la violencia intrafamiliar, el desorden social, el abandono de niños, la trata de personas, pero comprenderá, que no tenemos una escoba para barrer con esas porquerías.

–¿Qué ha hecho en esta cuarentena?

–Permanecer en casa, lavarme las manos cada media hora y ver con asombro cómo se roban al país, cómo les quitan el pan a los pobres y cómo algunos alcaldes se roban las ayudas. Quien se roba el presupuesto de los pobres debería de ser destituido e impedirle los trabajos en el Estado, pero eso no sucede en Colombia, desafortunadamente.

–¿Por qué se cobija bajo un seudónimo?

–¿Usted pretende que me maten? Hay muchas personas inescrupulosas que indagan por un lado y otro para saber quién escribe es la bruja sin escoba. Tenemos una regla entre las personas que colaboran o que pasan información. Cuando descubren su identidad, les queda terminantemente prohibido volver a enviar notas, informes o escribir las glosas. No queremos que maten a ninguno de nuestros colaboradores. Mire, en este país, no hay libertad de prensa ni de expresión. Eso quedó en una Constitución que hoy está remendada, pero sólo basta ver los informes sobre el número de periodistas asesinados o atacados en el país.

En El Aquelarre sólo hablamos y comentamos notas, pero tememos por las vidas de nuestras fuentes. Por eso les pedimos: no nos manden más notas, por favor. Recuerde: el antisocial no tiene corazón.

–¿Entonces no se puede ejercer el Periodismo en Colombia?

–Pues claro que no. La clase política sólo quiere tener incensarios a su alrededor. Cuando un periodista les ejerce juicios políticos o públicos se escudan en sus abogados y a los periodistas les cae el peso de su persecución y del abandono de sus mismos colegas.

Desde luego que hay trabajos destacables como los que han hecho en la W, donde han destapado la corrupción que se ha hecho con los mercados. El Espectador tiene también un buen equipo de redactores investigativos y otros que laboran independientemente como Primera Página.

Pero el Periodismo queda en limbo cuando entes como la Procuraduría no funciona y uno entiende que el pobre tipo que está al frente, puesto por Santos, con lobbies de todos los partidos, le visitan o llaman todos los días.

–¿La corrupción le está ganando la pelea al país?

–Desde luego señorita. Podríamos pasar horas y horas enumerando todos los actos corruptos y que no ha pasado absolutamente nada. A unos tipos como los Moreno Rojas, que se robaron miles y miles de millones de pesos, los tienen como reyes en una estación de policía, con sauna, comida de restaurantes finos, sala de masajes y otras comodidades. ¡Qué justicia es esta!

Esta semana a un exalcalde de Zipaquirá le dieron una sanción de tres meses. El tipo simplemente se debió reír a carcajadas por el inocuo llamado de atención. Ahí sigue de gerente de Asocentro como si nada. Más vergüenza le da a una perra en celo que a la corruptela del país.

–¿Usted es uribista?

–Dios nos ampare. Otra pregunta por favor, aunque adivino cuál será la siguiente.

–¿Petrista?

–Lo sabía. Este país olvida muy rápidamente todo. Tiene memoria de millennials, de esos muchachitos que no conocen la historia del país y salen por ahí a gritar pendejadas. Pongámonos serias. Claro que tampoco soy Petrista.

–¿Qué pretende con el Aquelarre?

–Desahogar las penas del país. Si nos leen, bien, si no lo hacen, también. Es un desahogo, una forma para decir lo que siente un país donde no se puede expresar de otra manera.

–¿Qué denuncias ha hecho y que merecen recordar?

–La bruja sin escoba jamás sale a cobrar las denuncias que se hacen. Cuando estalló lo de la pandemia en China se dijo en el Aquelarre que, por favor, el país se preparara, cuando la OMS no anunciaba que el Coronavirus era una pandemia, también le pedimos al gobierno que se pusiera alerta, pero Colombia duró tres meses sin ministro de Salud porque primero tenían que cuadrar con Cambio Radical el apoyo en el gobierno. Todo se improvisa, primero están las componendas que la salud del pueblo.

Pero dejemos la vanidad para otra oportunidad.

–¿Qué le desespera ahora?

–Nada. Usted cree señorita que uno se debe preocupar por ejemplo, por las guachadas que hacen personajes como el alcalde de Popayán, que miente, hace contratos leoninos, fuera de eso contrata a uno de los abogados más costosos del país, que se hace llamar “el libertador de alcaldes” y que, por el apoyo de algunos senadores, la Procuraduría haga caso omiso, le mame gallo a la Fiscalía, no se presente, dilate su presencia ante la justicia y después salga orondo. Entonces, ¿por qué habría que desesperarme?

–Señora, ¿usted cree que habrá un cambio después de esta pandemia?

–Sí, han bajado la infidelidad y las enfermedades venéreas, pero lo que no cambiará y aumentará será la corrupción y la avaricia de los bancos. Van de la mano. Los corruptos roban y los banqueros les cuidan su dinero. Los dueños de la banca ven cómo está el país, la gente y no se han bajado del pedestal del límite de usura con los intereses y servicios.

–¿Quién dice la verdad en Colombia?

–Los colombianos son sinceros, pero la corruptela política, económica y social es muy grande. Muy pocos pueden decir la verdad. Sólo hay un tipo que habla claro y les dice las cosas de frente, lo que pasa es que no lo menciono para no ocasionarle problemas y que lo maten.

–¿Qué papel ejercen los directores de Eje21 sobre usted?

–Ellos no censuran El Aquelarre, pero a veces aconsejan o piden datos sobre alguna glosa. Permiten que se publiquen las notas en su portal, los mismo pasa en Revista Corrientes y otras páginas.

–¿Le tiene miedo al Coronavirus?

–Claro, pero es peor la clase corrupta del país. A los colombianos nos han puesto en un brazo el Covid-19 y en el otro, el bisturí de la corrupción.