26 de febrero de 2021
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Dignidad Agropecuaria pide al gobierno la derogatoria del decreto 523 para importar insumos agrícolas

12 de abril de 2020
12 de abril de 2020
Oscar Gutiérrez Reyes, Director Ejecutivo Nacional Dignidad Agropecuaria

El Comité Ejecutivo Nacional Dignidad Agropecuaria Colombiana dijo hoy que Colombia está corriendo el riesgo de que Mercosur o Estados Unidos le dejen de vender alimentos al país, aunque no explicó si por el coronavirus.

«Cuando consumaron la apertura económica y, después, los tratados de libre comercio, TLC, académicos, economistas y organizaciones gremiales advirtieron a quienes gobernaban que dejar nuestra seguridad alimentaria en manos de la producción extranjera era un error garrafal que podría costarnos una hambruna si, aquellos a quienes compramos los alimentos dejarán, por cualquier razón, de vendérnoslos», recordó la agremiación agropecuaria.

Expuso que, «durante más de 25 años, quienes gobiernan la nación, impulsaron la destrucción de los cultivos de maíz, sorgo y soya obligándonos a pasar de ser prácticamente autosuficientes -como lo fuimos hasta 1992- a ser -preponderantemente- importadores netos».

Detalló que «lo hicieron con el argumento de “entregar alimentos baratos a los consumidores colombianos” el mismo que hoy esgrimen para modificar la franja andina de precios y permitir el ingreso de hasta 4 millones y medio de toneladas de estos alimentos»

Tras afirmar que «el fracaso de la política es evidente, corren a rebajar los aranceles para aprovisionar el mercado ya que “el escalamiento de la pandemia del COVID-19 representa una amenaza global con afectaciones al sistema económico de magnitudes impredecibles e incalculables, incrementando la volatilidad de los mercados, de lo cual Colombia no está exenta”*

Pidió al gobierno modificar el decreto 523 del 7 de abril de 2020 por medio del cual se modifica parcialmente el arancel andino de aduanas para importar maíz amarillo duro, sorgo, soya y torta de soya a fin de garantizar que se compre, a precios remunerativos y estables las cosechas de sorgo, soya y maíz sembradas por los agricultores colombianos y se avalen -en igual condición- las que han de sembrarse en la altillanura, la región caribe y el alto magdalena, entre otras regiones.

También deben establecer medidas de control para que lo que se importe no termine vendiéndose a los colombianos en las plazas de mercado como alimentos para seres humanos, cuando se importa para alimentar animales, dado que no cumple los estándares de calidad y sanidad para el consumo humano.