1 de marzo de 2021
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Descontento con tareas generaría apatía en aprendizaje de suma y resta

21 de abril de 2020
21 de abril de 2020
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Cuando se presenta un alto acierto, pero poca satisfacción con las tareas realizadas, los niños, que cuentan con el conocimiento, pueden desarrollar apatía ante estas actividades, ya que les parecen demasiado fáciles.

En contraste, los niños que aciertan en la resolución de problemas matemáticos y que sí tienen un alto nivel de agrado con su tarea reflejan mayor gusto por el aprendizaje, pues su nivel conceptuado y cognitivo se amplía.

Así lo afirma Ana Cristina Santana Espitia, doctora en Psicología (sublínea de Métodos e Instrumentos en Ciencias del Comportamiento) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien propuso un modelo de evaluación de las dificultades de aprendizaje de la adición y la sustracción a partir de diferentes fuentes de evidencia de validez.

En el modelo normativo situado la dificultad del aprendizaje se cataloga por aproximaciones médicas y educativas, lo que lo identifica como centro de la dificultad el niño. Desde el punto de vista médico, el menor puede tener un retardo de tipo fisiológico o psicológico para entender los diferentes contenidos.

Sin embargo, la investigación sostiene que toda situación de aprendizaje consta de una triangulación, en la cual están dos personas que convergen alrededor de objetos comunes, es decir un padre o un docente que interactúa con el niño en torno a una situación común.

Esta triangulación es importante en las etapas iniciales de adquisición de los conceptos matemáticos: niños en primer y segundo grado.

Para evaluar la dificultad experimental en el estudio se construyeron tres instrumentos: evaluación de dificultad experimentada, relación niño-objeto; evaluación de dificultad instituida, docentes-objetos matemáticos y evaluación de dificultad atribuida, niño-docente.

Para el primer instrumento se hizo una prueba piloto a cerca de 50 estudiantes, mientras que los dos últimos se aplicaron a 40 docentes y 40 estudiantes en las ciudades de Bogotá y Lima, Perú.

Después se aplicó el primer instrumento a 216 estudiantes de instituciones educativas oficiales en Bogotá, Mosquera y Ubaté de los grados segundo, tercero y cuarto de primaria.

A cada niño se le presentó un problema matemático y luego él debía calificar qué tanto le había gustado o no el ejercicio. En estas circunstancias el estudio descubrió que el acierto y el descontento de los niños iba no solo a las prácticas, sino también a la estructura misma de los problemas de sustracción y adición.

Lo afectivo también influye

Además del acierto, se debe tener en cuenta la parte afectiva de los niños, en la cual el compromiso emocional al iniciar estos procesos de conocimientos escolares cumple una función importante.

Según la investigadora, si esta situación no se atiende también desde lo motivacional se pueden incubar dificultades para el aprendizaje, por lo que el niño podría no querer aprender ciertos contenidos. Es la parte afectiva y el gusto por las actividades lo que los motiva a resolver las tareas de manera adecuada.

Al respecto, sostiene que muchos niños caen en una inadecuada estigmatización, las cual se da frecuentemente en las aproximaciones médicas, en las que los rotulan a temprana edad con dificultades para el aprendizaje, dislexia u otro tipo de trastorno.

Por último, la investigación permitió un proceso de reflexión para los docentes ante el cuestionamiento de qué están haciendo con cada niño, desde una mirada individual, para ayudar o propiciar su proceso de aprendizaje.

Con información de la Universidad Nacional