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¡Café Colombiano con sabor a gloria!

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
9 de abril de 2020
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
9 de abril de 2020

Comunidad y Desarrollo

Cuando una institución se sostiene en medio de las dificultades, – como el café colombiano para el caso del coronavirus-, podemos decir sin lugar a equívocos, que es la flor en el fango, inmune a muchas adversidades.

Por eso, el actual gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, doctor Roberto Vélez, merece el reconocimiento: del gremio; del gobierno nacional y del País; lo que hace que está al frente de la federación, ha sido gran innovador y visionario; destacándose por la promoción de los cafés especiales,  promoviéndolos por todo el mundo con excelentes resultados; la renovación de los cafetales y  programas de bienestar social para los cultivadores y sus familias; últimamente por el coronavirus, celebró foro virtual nacional, para instruir a los caficultores sobre los cuidados que deben  adoptar en sus fincas; estos entre muchos otros programas de conveniencia para el gremio caficultor.

En tiempos de crisis, de dificultades e incertidumbre para el País y el mundo, siempre hay algún sector de la economía, que se interpone frente a ellas; especialmente cuando se tiene buen manejo de las agremiaciones y visión para sortear los diferentes tropiezos que puedan presentarse.

El Gobierno Nacional y el presidente de la Federación Nacional de Cafeteros, deberían ponerse de acuerdo, para regresar la mano de obra – recolectores de café – que en los actuales momentos se encuentran en las áreas urbanas, pero que no han pedido regresar a sus veredas, por cuenta de la cuarentena del coronavirus.

Se estima que la próxima cosecha de café, – llamada de mitaca-, que empieza a finales de abril y termina en el mes de julio, está estimada en: 6.5 millones de sacos, se requiere de una mano de obra de: 150.000 recolectores.

Son miles los cogedores del grano, que una vez pasada las cosecha, se vienen a las ciudades a desempeñar oficios menores, como el comercio informal minoritario, u otras actividades, que les permita una supervivencia, mientras llega la próxima cosecha.

El café de Colombia en los actuales momentos de crisis e incertidumbre para el mundo, es la joya de la corona, por eso, se deben agotar todos los recursos necesarios para aprovecharla al máximo; qué importante fuera que en medio de las dificultades que empezamos a vivir y las que se avecinan, la economía cafetera principal renglón de exportación, continuara sosteniéndose.

Si la caficultura se sostiene como está, con una gerencia visionaria y emprendedora, podemos decir que la crisis de las demás empresas o entidades, en parte estarán a salvo, puesto que muchas dependen de la economía del café, ya sea como comercializadoras, industrializadoras o de inversión, en diferentes campos del comercio nacional e internacional.

Todos sabemos que el café en los últimos años, viene gozando de buenos precios, no obstante, con algunos altibajos, que a veces asusta a sus productores y comercializadores, pero, que vuelven a repuntar generando optimismo, en los miles de familias campesinas, que, además, suministran otros productos, sembrando comida y agro industrializando los de pan coger, con los cuales se alimentan los habitantes de las áreas urbanas.

Cuando todas las demás instituciones y agremiaciones de comercio nacional e internacional, muestran su profunda preocupación por lo que les está pasando y les pueda venir en el inmediato futuro por el fenómeno del coronavirus, el café colombiano, pasa por los mejores momentos del mercado, en cuanto a: calidad, precio y disponibilidad.

Insistimos: sería muy importante pedir al gobierno nacional, se conceda licencia de ocho días, para permitir el regreso de los miles de recolectores de café, que en estos momentos se encuentran atrapados en las diferentes ciudades, por cuenta de la pandemia de coronavirus, se les autorice regresar a sus veredas, a ponerse a disposición de los dueños de fincas, para la recolección de la próxima cosecha de café, que inicia su etapa más crítica a finales de abril, hasta principios del mes de julio.

 

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