29 de mayo de 2020
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Una aguadeña se abre paso en Antioquia Una maestra de la costura hace empresa en Medellín fabricando uniformes

9 de marzo de 2020
9 de marzo de 2020
Imagen EFE

Jeimmy Paola Sierra

Medellín (Colombia), 9 mar (EFE).- Con tan solo ocho años Martha Garcés, hija de una modista y un sastre, aprendió a manejar la aguja y el hilo, a coger dobladillos y a pulir las prendas que confeccionaban en un taller familiar en el municipio colombiano de Aguadas, Caldas, donde aprendió un oficio para hacer empresa.

«En esa época no había máquinas industriales ni fileteadoras, todo tocaba a mano», expresó a Efe Garcés, creadora de «Confecciones Martha», una empresa dedicada a la fabricación de uniformes.
Junto a sus hijas Sandra Milena Escobar y Yaneth Escobar, y a un equipo que refuerza en temporada alta con seis mujeres más, la emprendedora se abrió camino después de un difícil inicio en Medellín, a donde llegó hace 15 años con su conocimiento en corte y confección como única arma para progresar.
Garcés se radicó en Santo Domingo Savio, un barrio ubicado en una de las laderas de la ciudad, al que se llega a través del Metrocable (sistema teleférico). Allí, a diario, confecciona uniformes para seis colegios y tres guarderías del sector.

«En temporada hay que madrugar a cortar y trabajar mucho porque podemos sacar entre 5.000 y 10.000 prendas. Son varios los colegios que atendemos”, contó la mujer de 57 años, quien después de casi cinco décadas en el oficio sigue disfrutando de este «arte».

UN FUTURO A PUNTADAS

Dejar su natal Aguadas, donde la modistería también le sirvió de sustento, puso a prueba las habilidades y el carácter de la microempresaria que debió emplearse en 2006 como operaria en una fábrica mientras se acomodaban en Medellín, conocida como la capital textil de Colombia.
«Como operaría me sentía frustrada al sentir que me estuviera mandando. Me gusta más que las personas trabajen a la par conmigo y poder transmitir lo que yo sé, todo lo que me enseñó mamá», comentó Garcés.

Animada por una de sus hermanas, que ya llevaba tiempo asentada en esa urbe, la costurera se aventuró a abrir su propio negocio a través de un crédito que le permitió hacerse a máquinas de coser, y luego una fileteadora y una bordadora.

“Tenía miedo porque nunca había hecho un préstamo y no quería deberle a nadie”, admitió la mujer, que encontró en la Corporación Interactuar un aliado para financiar sus sueños.
Además de obtener un respaldo económico, sus hijas decidieron unirse a ese proyecto de vida y así, una vez más, el oficio empezó a pasar de generación en generación para construir un futuro entre puntada y puntada.

“Ellas se dieron cuenta que yo me defendí así en una máquina y quisieron también salir adelante”, contó la propietaria de «Confecciones Martha», y agregó que siente “orgullo por ser mujer, por ser emprendedora y ver a mis hijas haciendo lo mismo”.

«EL PAQUETE COMPLETO»

La aguadeña, que resalta que su mamá fue mejor costurera que ella, reforzó su visión empresarial a partir de unas capacitaciones en Interactuar y optó por diversificar su oferta con la apertura de un almacén que complementa el trabajo en el taller de confección.

Garcés participó en programas como Alístate y el Método Base de Aceleración (MBA), que además de enseñarle de costos y punto de equilibrio, le estructuró un mejor manejo de su empresa, definió una imagen corporativa y la involucró en la tecnología.

“Yo que soy tan mala para sistematizar, aprendí a hacerlo y ahora todos nuestros productos dentro de un sistema”, destacó.

Pero la mejor decisión vino cuando empezó a ofrecer el “paquete completo” a los padres de familia, pues complementa los uniformes con la venta de camisas, camisetas y medias, además de tenis y zapatos que fabrica el esposo de una de sus hijas.

Y cuando la temporada escolar finaliza, las tres mujeres mantienen activa la empresa con la venta de insumos de confección y de artículos de papelería, pues detectaron esa necesidad en Santo Domingo Savio, ubicado en las laderas nororientales de Medellín.

“Ya la gente no se tiene que desplazar al centro para conseguir un cierren, un botón o un hilo”, señaló la emprendedora, que está satisfecha del equipo que conformó con sus hijas, a las que ve preparadas para “gestionar” y “liderar”.

Ahora, que se alista para iniciar una nueva capacitación, la emprendedora proyecta seguir subiendo escalones, ampliar un poco más su microempresa y pasar a gerenciar su propia marca porque “ya han sido muchos años pegada a una máquina, un trabajo que me gusta pero que es desgastante”. EFE