18 de agosto de 2022
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Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez

Un viaje al interior

29 de marzo de 2020
Por Omar Reina
Por Omar Reina
29 de marzo de 2020

Para quienes disfrutan moverse, recorrer caminos, conocer lugares nuevos y vivir la aventura nómada de viajar; aislarse durante casi tres semanas puede resultar bastante frustrante, casi como un sentimiento de cautiverio. Pues bien, ante la imposibilidad de los viajes físicos y la responsabilidad de quedarnos en casa, podemos utilizar tanto tiempo y energía disponible en planificar y emprender un viaje muy importante: un viaje al interior.

Con toda seguridad habrán leído cientos de frases motivacionales en las redes sociales; desde las más optimistas porque todo saldrá bien y lo vamos a superar, hasta las más románticas sobre corazones unidos en la distancia; todas ciertamente válidas de cara a las circunstancias actuales. Sin embargo, para que todos esos deseos de ser mejores como sociedad, de aportarle a los otros, de construir juntos, de valorar más la naturaleza, la familia y los amigos sean una realidad, se necesita hacer un cambio fundamental, un cambio en nosotros mismos.

Tal vez recuerde en su época del colegio, la condición física de la impenetrabilidad, que no es otra cosa que la resistencia que opone un cuerpo a que otro ocupe su lugar en el espacio. Basados en este principio, varias culturas a lo largo de la historia de la humanidad, desde la antigua Fenicia donde surge el ´atomismo´ de Moscho de Sidón (Siglo XIV a.C.), pasando por Leucipo de Mileto en Grecia (Siglo V a.C.), el Shramana en la India (año 200 a.C.), hasta las adaptaciones contemporáneas del Tarot y del Feng-Shui, coinciden en mantener esta máxima universal: ningún cuerpo puede ocupar al mismo tiempo el lugar de otro.

Tenemos la capacidad de poner a nuestro favor esta premisa del cosmos de una manera muy sencilla, generando vacío. Y es que si algo positivo ha tenido la pandemia que azota al mundo, ha sido el freno de mano en seco que le puso a la velocidad con la que vivimos nuestras vidas sin propósito ni objetivo. La obligación de mantenernos a salvo en nuestros hogares, nos fija el reto de modificar rutinas y horarios, adaptando nuestras obligaciones a las herramientas que tenemos disponibles. Con un poco de organización, podemos iniciar la tarea de generar el mayor vacío posible y reordenar el rumbo de nuestros sueños de cara a un nuevo comienzo.

Uno de los mayores referentes mundiales en la generación de vacío, es la escritora japonesa Marie Kondo, quien provee técnicas para ordenar aspectos físicos de casas y oficinas. El ´katazuke´ o Ley del Vacío (orden), plantea un llamado a la prosperidad y el éxito a través de la organización de nuestra casa, nuestros espacios y nuestra mente. Para que todo lo bueno y útil llegue, es necesario eliminar y descartar todo aquello que ya cumplió una función o propósito en nuestra vida. Es algo que absolutamente tenemos que hacer durante estos días de cuarentena.

Vamos a iniciar por la ropa, es momento de probarse todo lo que hay en el armario y eliminar sin remordimiento todo lo que no nos haga sentir bien. Igual con los zapatos. Divida la casa por habitaciones, en muchas habrán cajones, escritorios y muebles; trate de cambiarlos de lugar y revise todo lo que hay en ellos; si hay papeles, documentos, archivos y recibos que no ha necesitado en los últimos dos años, créame que no los va a necesitar en adelante. Revise la cocina, es probable que en la alacena haya alimentos que ya expiraron. Si tiene cuarto útil o garaje, el trabajo será más profundo, seguro encontrará algún elemento de hace más de 10 años, es hora de mandarlo a la basura, le repito: si no lo ha necesitado en tanto tiempo, no lo va a necesitar después.

Tome su computador, ingrese al correo electrónico y dese gusto borrando mensajes que solo ocupan espacio virtual. Organice en carpetas las fotografías, los archivos importantes, los datos del trabajo y la universidad, haga una copia en la nube y el resto: a la papelera. Continuemos con el celular, la mejor forma de ordenar las fotos es agrupándolas por temas, luego sobran las que se pueden borrar y los contactos repetidos. En cada una de las redes sociales hay toneladas de mensajes que se van perdiendo con el tiempo; sin duda, revisando y eliminando hallaremos uno que otro asunto pendiente que todavía se puede hacer.

Para terminar, cuando todo a su alrededor se encuentre en orden, con la armonía que otorga el espacio liberado, va a ser más fácil meternos bien profundo en nuestro interior, para darnos cuenta que al sacar del entorno todo aquello que pesa, que hay que arrastrar, también se produjo vacío en nuestra alma. Y todo es espacio limpio está disponible para que solo llegue felicidad a nuestra vida. Sorpresa: terminó la cuarentena y nos espera un mundo nuevo.

 

– @omarreinam

Viajero y contador de historias.