18 de agosto de 2022
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Alonso Parra Un periodista caldense en la Gran Manzana

31 de marzo de 2020
31 de marzo de 2020
Imagen cedida a EJE 21 por El Andino

 Por JOSE MIGUEL ALZATE

Con la muerte esta semana en Nueva York del periodista caldense Alonso Parra, cobra vigencia este perfil que para la revista Eje XXI, que circulaba en todo el Eje Cafetero a principios del nuevo siglo (año 2003), le hice aprovechando una corta visita que por esos días hacia a la ciudad de Manizales, su tierra natal, para reencontrarse con sus amigos. La rescato para rendirle homenaje a un hombre amante del teatro, un gentleman como lo calificó Jairo Castro Eusse en nota publicada en este portal, buen conversador y hábil reportero, que abandonó su tierra para ganarse un espacio en la capital del mundo como abogado. Alonso Parra fungió como corresponsal de Radio sucesos RCN en Nueva York por la época en que Orlando Cadavid Correa dirigió el informativo. El siguiente es el texto: 

Hace treinta años se fue para Nueva York en busca de nuevas oportunidades. Había trabajado en La Patria y, además, se había desempeñado como corresponsal de El Tiempo en Manizales. La oportunidad le llegó prácticamente sin buscarla. Un periodista que había conocido mientras se desempeñó como redactor del diario de los Santos le propuso que se fuera para esa ciudad, donde existía un proyecto para crear un periódico. Como el ambiente bogotano no le gustó, empacó maletas de nuevo para Manizales. Pero a los pocos días se decidió a aceptar la oferta de trabajo que le habían hecho. Así que solicitó la visa en la embajada americana y, una vez recibida, se subió a un avión de Avianca que lo descargó en el aeropuerto de la gran manzana.

Alonso Parra se inició como periodista en La Patria. Inicialmente se vinculó como corrector de pruebas. Pero pronto demostró que su vocación era el periodismo. Tenía a la sazón diecisiete años de edad. Entonces le dieron la oportunidad de que escribiera. Guillermo Lema Salazar, que era entonces jefe de redacción del periódico, le permitió que hiciera comentarios de cine. Inició así una carrera que lo llevó a cubrir el Festival de Cine de Cartagena. Fue por la época en que se inició el Festival Latinoamericano de Teatro. Entonces el periódico se hacía con mística. El diario se levantaba en caliente, en galeras que luego se fundían en un crisol para convertirlas en barras de plomo para linotipo.

De ese tiempo recuerda a hombres que le dieron dimensión intelectual al periódico, como Jorge Santander Arias, Arturo Gómez Jaramillo y Ovidio Rincón Peláez. Pero expresa su animadversión hacia Gonzalo Jaramillo, que fungió como director durante algunos años, después de desempeñarse como gerente de la Industria Licorera de Caldas. “Ese señor, que de periodismo no sabía nada, me echó del periódico”. ¿Por qué?, pregunta el cronista. Y este hombre que ahora en Nueva York se desenvuelve como pez en el agua ejerciendo su profesión de abogado contesta: “Porque me revelé contra su forma de concebir el ejercicio periodístico. No tenía noción ni siquiera de lo que era una crónica”.

A Alonso Parra le tocó cubrir la información sobre el terremoto que en 1962 derribó una de las torres laterales de la catedral. Estaba en el periódico en el momento en que empezó a temblar. Se asomó a la esquina de la calle 22 y vio, asombrado, el momento en que la torre se desplomó. “La gente se tiró al suelo, rezando”, dice cuando se le pregunta cómo fue eso. Entonces cuenta que en ese instante entró a la oficina del director, que era Arturo Gómez Jaramillo, y temiendo que el edificio se viniera al suelo, lo sacó arrastrado hasta la calle. “El estaba conmocionado”, dice. Es ahí cuando recuerda que la  imagen que cayó al orinal del café que había entonces en la esquina donde luego se levantó el edifico del Banco del Comercio mató a un conocido abogado.

Su pasión ha sido el teatro. En Manizales fue director del Cineclub que levantó ampolla en ese tiempo porque se atrevieron a presentar la película “La Dolce Vita” de Federico Fellini, que despertó la ira del Padre Adolfo Hoyos. Por este hecho la Sociedad de Mejoras Públicas presentó una moción para que lo declararan persona no grata. Se quedó entonces sin trabajo. Pero Jorge Arias Sepúlveda, que se desempeñaba como corresponsal de El Tiempo, le ofreció ese cargo porque él se iba a retirar. “Detrás de ese puesto estaban todos los periodistas  de Manizales. Pero me escogió a mí para solidarizarse con lo que me había pasado”.

Alonso Parra pertenece a esa escuela periodística que hizo historia en Manizales en la década del sesenta. “Fue un tiempo de bohemia”, dice. Entonces recuerda nombres. Y habla de Orlando Cadavid Correa con admiración. “Fue uno de mis mentores”, dice. Recuerda también a Jairo Castro Eusse. “Salíamos del periódico a las tres de la mañana para formar tertulias agradables”, señala. Entonces cuenta que en esa época, cuando la rotativa se dañaba, había que esperar a que llegara un técnico de Bogotá, que venía por carretera, para que la arreglara. “Hacíamos un periodismo romántico”, recuerda este manizaleño trotamundos que tuvo la oportunidad de aparecer en dos películas rodadas en los Estados Unidos.