17 de septiembre de 2021
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Si yo fuese alcalde de Aguadilla

15 de marzo de 2020
Por Ricardo Tribín Acosta
Por Ricardo Tribín Acosta
15 de marzo de 2020

Tengo el privilegio inmenso de estar casado con Roxana, destacada mujer oriunda de Puerto Rico, bella isla señalada por el gran Gautier como «La perla de los mares». Roxana pasó su infancia y juventud en una linda población conocida con el nombre de Aguadilla, lugar por el que Cristóbal Colón entró en su segundo viaje durante el descubrimiento de América. Doña Esther Yumet Chacón, fue su madre, a quien Nuestro Señor decidió llamar a su lado hace unos meses en junio de 2015, y la que siempre ejerció una gran influencia sobre Roxana, plena de amor y entrega humana.

Roxana quiso entonces «recoger sus pasos» y visitar el panteón adonde reposa su mamÁ y me pidió la acompañara además en un viaje a los lugares que ella siempre ha amado. Aguadilla es bella y conserva muchas bellezas naturales entre ellas unas hermosas playas adornadas con un mar de tinte azul que envidiarían las mismas famosas aguas del Mediterráneo.

Tuve entonces un sueño en el que me veía recién posesionado como Alcalde de Aguadilla teniendo en mi gabinete destacadas personas de esta, la tierra del gran compositor Rafael Hernández, involucrando en él como secretario a un señor de no tantos conocimientos como los de sus compañeros, pero el que a diferencia de los otros poseía una tradición en la sapiencia de su tierra y las costumbres.

Asistí entonces presentando mi perspectiva de lo que sería en cuatro años Aguadilla proyectándola con tiendas y lugares de reunión por todas partes al mejor estilo europeo y hoteles de grandes cadenas que estarían ubicados enfrente de sus playas. Le pregunté a cada secretario uno por uno lo que opinaban y todos, con solo una excepción, con alegres voces de adulación hacia mí, como es usual en la política, manifestaron su total adhesión al planteamiento.

Cuando le consulté al que faltaba , quién era precisamente él no dotado de tantos pergaminos, pero sí conocedor cual más del hábitat de su tierra , me dijo algo que me dejó estupefacto » Oiga señor alcalde y porque no mejor deja al pueblo tal y como está y más bien invita a la gente que se ha ido a que regrese a hacer lo que muchos de ellos saben cuál es la pesca, la agricultura , la buena comida, el turismo sencillo, y la excelente atención al visitante lo cual , dando incentivos para que las casas se embellezcan, dará origen a una ciudad sin tantos adelantos modernos, pero muy involucrada en el progreso del turismo y de sus gentes».

En ese momento me desperté con una gran sonrisa que implicaba mi total aceptación al último de los planteamientos con la certeza de que ese sería quizás el camino más indicado a seguir en el bien remoto supuesto de que yo llegase a ser alcalde de Aguadilla.