17 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Entre otras cosas, nos espera una Reforma Tributaria por cuenta del COVID_19

18 de marzo de 2020
Por Alejandro Loaiza Salazar
Por Alejandro Loaiza Salazar
18 de marzo de 2020

Lo primero que hay que decir respecto de los temas que conocemos, es que los efectos sobre Colombia, un país que desborda en leyes y prohibiciones, así como en reglamentos, generan la evidente incapacidad de reacción dada la ausencia de flexibilidad legal para afrontar estas imprevisibles situaciones de caos.

No puede ser que la solución para no parar el Congreso de la Republica sea la radicación de un proyecto de ley, que por supuesto no podrá ser aprobado pues el congreso está cerrado. Estas ideas solo pueden generarse en el seno de nuestros políticos populistas los cuales desbordan con su inmensa creatividad. Lo anterior no quiere decir que no se haga una búsqueda exhaustiva que encuentre alternativas legales para que nuestro Congreso no frene.

Tener un Congreso frenado, con todo y lo impopular que son nuestros Honorables, es tan peligroso, como la necesidad de declarar un Estado de Conmoción Interior que le permite al Presidente desarrollar de manera pro-tempore las normas necesarias para afrontar esta difícil crisis.

Tendrá el estado que soportar esta medida a falta de un legislativo que pueda, no solo legislar en cualquier espacio virtual o físico, sino votar sobre las medidas urgentes que espera la nación.

Por otro lado, no cabe duda del duro golpe que tendrá nuestra economía, hay que recordar que según el Plan Financiero 2020 del Ministerio de Hacienda, las cuentas para este año tenían un cálculo con base de dólar en $3.320 y un Barril de Petróleo Brent a US$60. Mientras que los supuestos macroeconómicos del Presupuesto General de este año, esperaban un barril a US$67,5 y una tasa de cambio en $3.129, en síntesis, no era posible prever una coyuntura como la actual, en donde tenemos la cotización del dólar por encima de los $4000 pesos y algunos especulan que podría sobrepasar en menos de 2 semanas los $5000 pesos, y un barril de petróleo que se cotiza en promedio a $30 dólares, lo anterior producto de la guerra de Precios entre Arabia Saudita y USA.

Con estos presupuestos económicos el gobierno lidero una reforma tributaria que redujo impuestos a los grandes capitales, anunció recortes al gasto, y pronosticó un formidable crecimiento económico. Dicha Reforma servirá para muy poco, y tendrá que empeñarse de nuevo el Gobierno en aprobar una reforma tributaria que afronte los terribles costos económicos generados por la Pandemia.

Y ya sabemos dónde terminan todas estas reformas, cargando tributariamente al ciudadano de a pie, en aras de apoyar sectores como el turismo y comercio los cuales tendrán graves afectaciones.

Y si bien un dólar más caro se podría traducir en más ingresos producto de las exportaciones, cuando de inversión extranjera se trata no son pocos los analistas internacionales que hablan de una gran fuga de capitales en economías emergentes como la colombiana, máximo con las recientes decisiones de la Reserva Federal al dejar una tasa de interés del 0%, lo que implica que grandes capitales preferirán migrar a economías más sólidas como la Estadounidense.

Harán falta decisiones como las que se tomaron en Italia, donde congelaron los pagos de créditos hipotecarios hasta por 18 meses, o en Francia, donde el gobierno decidió congelar el pago de servicios públicos a pequeñas y medianas empresas. Deberá el sector bancario colombiano, uno de los más sólidos y ricos de toda Suramérica soportar gran parte de las medidas para mitigar los efectos económicos, sus ganancias no serán tan desbordadas como a las que están acostumbrados, pero con esto se equilibrara la carga que no podrá recaer en el ciudadano estrato medio como suele ser usual.

Mientras tanto un país como México con 130 millones de habitantes registra 82 casos por COVID_19 y Colombia con 50 millones 65 Casos, y se mantiene la caprichosa decisión del Presidente Duque de mantener abiertos los cielos a vuelos internacionales que llegan al país, y peor aún, sin ningún filtro confiable.

Pero para complicar aún más el tema,  se vio más preocupado el Gobierno por cerrar la única frontera imposible de cerrar para nosotros la Venezolana con 33 casos registrados, mientras que la Peruana fue apenas hasta ayer cerrada registrando en este país 117 casos, (todos los registros anteriores con corte a Martes 17, 05:00 PM https://www.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6  copyright 2020 Johns Hopkins University)

Sera imposible para el Presidente Colombiano con su terquedad salir avante de esta terrible situación, máximo con la ayuda de su Vicepresidenta, la cual contrariando el sentido común sale a medios junto con los voceros de los gremios y grandes empresarios a llamar exageradas las medidas de contención que están tomando alcaldes y gobernadores los cuales llaman a un toque de queda.

Por Dios!!! si ya un país como Francia, España o Italia con un sistema de salud “un poco mejor” que el nuestro esta confinando a sus ciudadanos, La vicepresidenta espera que sigamos actuando con total normalidad, está privilegiando los intereses económicos por encima de la vida de nuestros compatriotas.

NO nos extrañemos entonces no solo por la declaratoria de estado de excepción, sino por una nueva reforma tributaria y en pocos días el confinamiento de los ciudadanos colombianos.

Twitter: @AlejandroLSFD