26 de junio de 2022
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Día del hombre

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
20 de marzo de 2020
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
20 de marzo de 2020
Óscar Domínguez en su juventud

En el día del hombre, hoy 19 de marzo, podría contar con los dedos de la mano las felicitaciones que recibí y sobran dedos para hacerle pistola al coronavirus, ponerle la mano al bus, rascarme una pulga en parte pudenda, espantar una mosca, pasar la página del libro que estoy leyendo y hacer la v de cuál victoria.

Me quedé esperando felicitaciones, un coronabesito al aire con tapabocas y guantes para evitar contagios, una palmadita en la espalda, inevitables calzoncillos, cualquier flor marchita, un almuerzo con la carne que me dispara los triglicéridos, el huevo más grande al desayuno.
Señoras y señores, nada de nada. Lo atribuyo a que estamos en plena cuarentena por el enemigo que vino del remoto oriente. En cambio, el año pasado… sucedió lo mismo.
Aunque no lo crean, no me estoy quejando. Estoy registrando una realidad. Los hombres somos prescindibles como las crispetas. Ese olvido “que seremos”, o que somos, se debe quizás a que no hemos hecho bien la tarea.
El día del hombre no aparecimos ni en el pasa del periódico. Los demás medios tampoco nos dedicaron un segundo. Para no ir muy lejos: ni nosotros mismos nos dimos cuenta. Estoy hablando del tema como por inercia, por no dejar, aprovechando la cuarentena que nos volvió millonarios en tiempo libre que hay que ocupar a como dé lugar.
Hablo del asunto porque de pronto nos despertamos con ganas de dejar constancias que pasarán al basurero de nuestra historia personal.
Estuve repasando en ese gran libro de ficción que es la Biblia la vida de san José a ver si me copio de él para hacer méritos “de cara a” al día del hombre del 2021. Por lo que cuentan los evangelistas, el padre de Jesús no daba qué hacer, no se le conocieron cuernos, no se devolvió hasta el primer tetero porque María venía con bebé incorporado, no se gastaba la quincena en trago y viejas. Incorporaré parte de este legado a mi menú diario. Aunque con el sol a la espalda no hay mucho qué hacer.
Si me acosan, diría que san José, buena persona pero mal carpintero y como tal muy incumplido para entregar los pedidos, no debe estar muy contento de que en Colombia le hayan colgado este jolgorio en su día.
En defensa nuestra, los varones domados invocamos el colombianísimo “fuequequefuequeque” y alegamos que no nos enseñaron a ser novios, esposos, padres, asignaturas que deberían ser obligatorias desde los bancos escolares.
El día de la mujer (marzo 9) tuvo toda la prensa del mundo. Todavía se oyen sus ecos. En merecimientos nos golean cinco a cero.
Resumiendo: No nos ganamos las felicitaciones por el día del hombre. Es más, se podría eliminar esta “celebración” y no se extinguiría ninguna estrella. Digo adiós con esta décima de un amigo:
Dicen que están sometidas
las mujeres al varón
y que por esta razón
luchan cual fieras heridas.
Son mentiras repetidas
que han logrado aceptación;
mas tienen su negación
en la realidad más cruda,
puesto que no tiene duda
que ellas llevan el timón.