22 de enero de 2022
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La «Ley del Talión»

12 de febrero de 2020
Por Óscar Alarcón
Por Óscar Alarcón
12 de febrero de 2020

Durante su mandato el presidente Julio César Turbay sostuvo la tesis de que si los detenidos han violado los derechos humanos con las personas que han secuestrado o asesinado, el Gobierno podía hacer lo propio con ellos. Don Guillermo Cano en una nota en “El Espectador” sostuvo que eso, en los albores de la humanidad se conocía como la “Ley del Talión” que traducida a otras palabras quería decir “ojo por ojo y diente por diente”.

“Que un representante del partido de José Hilario López, de López Pumarejo, de Alberto y Carlos Lleras nos pretenda regresar a la ´ley del Talión¨, es inconcebible. Frente a estas desempolvadas teorías de la pena, lo que debe darle a quien las dijo es precisamente pena”, agregaba el inolvidable director. (Tinta indeleble, vida y obra de Guillermo Cano. página 520).

Pues cuarenta años después de que el mandatario del Estatuto de Seguridad hubiera lanzado la idea de revivir la “ley del Talión” más de un funcionario de este gobierno, así como “destacados juristas”, la han propuesto para justificar al médico que dio muerte a tres de sus asaltantes. Una cosa es la defensa personal, en desarrollo de la cual actuó el profesional, y otra muy distinta es que el Estado se desprenda de su obligación constitucional de garantizar la vida, honra y bienes de sus ciudadanos y que, por el contrario, cada persona se defienda así misma. Es el eterno debate entre la legítima defensa y la seguridad personal, como lo sostuvo Alfonso Gómez Méndez.

Afortunadamente el médico tuvo suerte, pero eso no es lo normal porque la mayoría de las veces quienes pierden la vida o quedan mal heridos son las personas honestas que ante unos asaltantes no saben cómo actuar.

La “Ley del Talión”, para fortuna del mundo, está proscrita y los Estados deben propender por brindar a los ciudadanos sus derechos fundamentales para que no acudan a conductas que los lleven a actuar como cualquier Popeye, quien afortunadamente viajó a encontrarse con Pablo, de pronto en cualquier infernal zoológico.