25 de febrero de 2021
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Uber se va y quedamos subidos en un taxismo involucionado…

13 de enero de 2020
Por Fernando Giraldo Naranjo
Por Fernando Giraldo Naranjo
13 de enero de 2020

Definitivamente el anuncio de Uber retirarse de Colombia, cae como un baldado de agua fría para miles de conductores y usuarios que ven en este modelo una alternativa de trabajo y transporte.

Despues de seis años en Colombia, Uber comunicó que dejará de funcionar a partir del 31 de enero de este año, como consecuencia a la orden de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) el pasado 20 de diciembre, donde le ordenaba a la empresa suspender sus operaciones por competencia desleal y desviación de clientela.

Una fuerte discordia se ha generado en el país, expertos, congresistas y gente del común se han pronunciado frente a este hecho que enfrenta los avances tecnológicos e innovaciones mundiales frente a la regulación colombiana.

Triunfaron los taxistas que desde un principio rechazaron este tipo de servicio, por considerar que no respeta las normas colombianas al usar carros particulares para servicio público. Además, la presión de los taxistas ha sido demasiada en un momento coyuntural de inestabilidad política donde el Gobierno no aguanta que ningún sector más, se sume a los paros. Esto ha hecho que el Gobierno haya acelerado una decisión que tenía engavetada desde hace mucho tiempo. Un Gobierno que terminó envuelto en un miedo total, a activar a un sector que podría paralizar las ciudades.

Uber llegó al país afirmando que su ADN es tecnológico: el de una plataforma que usando internet, simplemente media entre una oferta (un vehículo disponible) y una demanda (el usuario que necesita transportarse).

Alrededor de este tema, gravitan implicaciones incalculables: 2.3 millones de usuarios y 88.000 conductores registrados en la plataforma, atraídos por la expectativa de encontrar un mejor servicio y una fuente de ingresos en un país con una informalidad laboral del 50 %, con una tasa de desempleo que gira en torno al 10 % y una desocupación juvenil de casi el doble.

Es apresurado por parte de Uber irse del país, sin que se haya resuelto el recurso de apelación por parte del Tribunal Superior contra la decisión de la (SIC), que fue desproporcionada y que desconoció los intereses y derechos de los usuarios y las miles de familias que se sustentan económicamente en la plataforma. Lo único cierto es que el Gobierno y la (SIC), violaron la ley y el principio de neutralidad de red.

La Presidencia de la República y el Ministerio de las (MinTIC), principales abanderados de la digitalización y la economía naranja, no respondieron a solicitudes de comentarios. La posición oficial llegó de parte del MinTransporte en un comunicado que enfatizó que “está prohibido prestar servicio público de transporte en un vehículo privado”.

El Gobierno tiene las facultades para reglamentar las plataformas, desafortunadamente hay una pelea entre Mintransporte y el Mintic, entonces le tira la responsabilidad al congreso. Se espera que el Congreso reglamente estas plataformas y evite esta incertidumbre que además afecta la inversión que puede estar llegando a Colombia en temas de tecnología e innovación por 150 millones de dólares en los próximos años.

Sobre esto último, el Estado recaudó IVA por 73.000 millones de pesos hasta el año pasado de las plataformas de movilidad y eso deja de recaudarse desde ahora.

Desafortunadamente la situación se ha visto mal aspectada, toda vez, que el taxismo ha sido representado por líderes pintorescos medievales en un marco de vandalismo, que terminan en deplorables shows mediáticos que generan repudio y rechazo total.

Y ahora que va a suceder? Las cosas siguen igual, no vamos a ver ni un colapso ni un descalabro, pero sí la incomodidad en la trasferencia de usuarios hacia otras 32 apps de transporte que siguen operando.

El taxismo en Colombia, se encuentra en un estado de involución absoluta, y el peso mayor reacae sobre las directivas de las empresas de taxis que no han hecho nada para que estos establecimientos evolucionen.

Es el momento, donde los taxistas se deben capacitar obligatoriamente si quieren que este oficio no desaparezca. Recuperar la imagen y la confianza de los usuarios es la prioridad, y crear una nueva generación de taxistas, esa que diga: a dónde lo llevo por favor?. Con taxistas formados en diferentes disciplinas y buenas prácticas con los usuarios.

Pues los usuarios se tornarán implacables y estrictos sobre el servicio que oferta nuestro taxismo involucionado. Tengamos presente, una cosa es prohibir la operación de empresas que no se ajustan a las leyes colombianas, y otra, una presión ejercida por un gremio transportador totalmente obsoleto.