25 de enero de 2022
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Primacía del poder civil

20 de enero de 2020
Por Humberto de la Calle
Por Humberto de la Calle
20 de enero de 2020

Alguien podría decir que la primacía del poder civil sobre el militar es algo tan obvio que no valdría la pena mencionar ese principio. Pero hay que tener cuidado. En ocasiones, el debilitamiento de la democracia no viene de un alzamiento tipo Siglo 18. Hay mecanismos más sutiles contra los que hay que estar en guardia.

Si quedara duda, que no queda, bastaría recordar el artículo 4 de la Carta Democrática Interamericana.

“La subordinación constitucional de todas las instituciones del Estado a la autoridad civil legalmente constituida y el respeto al estado de derecho de todas las entidades y sectores de la sociedad son igualmente fundamentales para la democracia”.

Por cierto, cuando este artículo se discutió, el delegado de Chávez no hizo muy buena cara. A su vez, en privado, el embajador de Argentina señaló que apoyaba el texto pero que le generaba cierta preocupación. La Argentina de aquel entonces, claro está. A su vez Chile venía de los serios problemas de la dictadura de Pinochet. Pero su Embajador, Esteban Tomic, interpretó el sentir general cuando afirmó que, con mayor razón, y dadas ciertas vicisitudes en el Continente, era urgente la aprobación.

Vale recordar que el papel de Colombia fue crucial en la discusión de la Carta. Quien esto escribe presidió el Consejo Permanente y el Grupo de Trabajo y bajo la dirección de Guillermo Fernández se logró un gran triunfo diplomático. Lástima que el apoyo universal a la política de Colombia se haya desvanecido luego.

Pues bien, entre nosotros la primacía civil no se ha puesto en duda en el terreno formal.

Pero la cuestión de las chuzadas genera, además de la obvia preocupación, una duda razonable que debemos despejar. Ya la tradición de las chuzadas venía de antes, pero en este caso supuestamente hablamos de órdenes del Comando operadas desde las entrañas de la organización militar. Que una magistrada de la Corte, ex militar por cierto, haya allanado el cuartel de Inteligencia Militar, no es poca cosa en la historia de un país. Ni siquiera en éste donde los más extravagantes acontecimientos hacen parte del sub-uso macondiano que hace parte del paisaje.

Por su lado, el General Martínez al afirmar su inocencia, habla de retaliaciones dentro de la propia fuerza pública por investigaciones sobre corrupción. Lo peor que nos pudiera pasar sería una división en la fuerza armada. Algo de eso hay en el ala radicar del Centro Democrático. Se quieren crear dos bandos: los pro-paz y los del NO.

No se trata de personalizar. Vamos a creerles al Presidente y a Carlos Holmes. No sabían. Se enteraron por la prensa. Pero entonces es posible que haya ruedas sueltas del poder militar, precisamente en el delicado tema de la Inteligencia, que actúan fuera del radar civil. El Presidente anuncia investigaciones y apela a la teoría de las manzanas podridas. Suena poco. Sin anticipar condenas, es la oportunidad para  reafirmar el predominio del poder civil. Es también  el momento de garantizar la unidad de las fuerzas armadas mediante una acción que garantice que por encima de divisiones, su lema es la legitimidad democrática. Una bella oportunidad para Duque.