25 de enero de 2022
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Lenguaje incluyente, alborozado, cada uno, a-de

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
7 de enero de 2020
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
7 de enero de 2020

Quisquillas de alguna importancia  

Sin necesidad de comprobarlo, puedo afirmar que los autores de estos ejemplos son redactores veteranos. 

Se nos metió al rancho, y ya, ni  a escobazos, somos capaces de ahuyentarlo. Aludo al farragoso, nocivo, inútil y traicionero ‘lenguaje incluyente’. Para la muestra, estos botones, tomados todos del periódico El Tiempo: “Las imágenes de bogotanos y bogotanas horas antes y después de sus jornadas de trabajo…” (Editorial, 1/12/2019). “…como a líderes y lideresas sociales…” (Alfonso Gómez Méndez, 4/12/2019). “…que pueden suplirse si el o la elegida…” (Ídem, 18/12/2019). “Todas y todos debemos despojarnos del rencor que cargamos…” (Alberto Fernández, presidente de Argentina, 11/12/2019). “Me agrada reunirme con los muchachos y muchachas a través de internet” (Plinio Apuleyo Mendoza, 20/12/2019). Sin necesidad de comprobarlo, puedo afirmar que los autores de estos ejemplos son redactores veteranos, que, seguramente, antes –en épocas mejores para el castellano– no escribían de esa fastidiosa manera y que, actualmente, si releyeran lo escrito, se darían cuenta de que ese lenguaje hace pesada y estomagante su redacción. Y agrego esta ‘perla’: “…deposita esta hoja en forma de barquito (…) mientras gritas [email protected]…” (LA PATRIA, Oasis, 31/12/ 2019). ¿Cómo pronuncia usted este esperpento, padre? ***

El pasado 25 de diciembre, como no circularon ni LA PATRIA ni El Tiempo, tuve oportunidad de leer unos cuentos navideños publicados el 24 por el segundo. En uno de ellos, “El libro más bello del mundo”, leí lo siguiente: “Pesebres alborozados de toda suerte de animalitos para seguir las indicaciones de san Francisco de Asís” (Marco Antonio Valencia Calle, 24/12/2019). “Pesebres alborozados…”: cuando leo sinsentidos como éste, recuerdo el artículo que escribía para Papel Salmón el polifacético Luis Enrique García, titulado “Precisión conceptual”. Un pesebre no puede ser calificado de ‘alborozado’, porque este adjetivo –también participio pasivo del verbo ‘alborozar’ (“causar extraordinario regocijo, placer o alegría”)– significa “lleno de regocijo, de alegría, de placer”, sentimientos que sólo pueden manifestar los animales, racionales o irracionales. Según la idea que, creo, quiso expresar el cuentista, adjetivos apropiados podrían ser ‘abarrotado, lleno, atestado’, pero no ‘alborozado’, ni siquiera con el antiquísimo significado de ‘alborotado’. ¡No, señor! ***

‘Cada uno’ es una locución pronominal que expresa una sola de las partes que forman un todo, por lo que tiene que concordar en singular con su verbo, lo mismo que ‘cada cual’. Ejemplos de esa locución mal empleada, los siguientes: “En el evento intervinieron cada uno de los secretarios y…” (LA PATRIA, Supimos que…, 26/12/2019). “Cada uno de nosotros (…) podemos plantearnos nuestros propios propósitos de vida…” (Ibídem, Guillermo Orlando Sierra S., 27/12/2019). “…intervino cada uno de los secretarios…”, castizamente, en el primero, y “cada uno de nosotros puede plantearse sus propios propósitos de vida…”, en el segundo. Pudieron también sus redactores sustituir ‘cada uno’ por ‘todos’, y, así, conservar el resto sin cambios. Y sin alterar lo que, aunque mal, quisieron expresar. ***

En el mismo artículo del rector de la Universidad de Manizales, encontré estas frases con faltas de concordancia, la primera; de sintaxis, la segunda: “…pensando siempre que los ciudadanos debemos cuidarnos entre sí y ajustarnos al Derecho…”. “Hablo de la crisis, de la que al parecer no le queremos prestar la debida atención…”. En la primera muestra, la falta de concordancia es personal, pues hace concordar un sujeto de primera persona (implícitamente, ‘nosotros’) con un pronombre de tercera, ‘sí’, que debió ser reemplazado por el pronombre de primera ‘nosotros’: “…debemos cuidarnos entre nosotros”. Elemental. ¿De tercera persona?  –“Que ellos se cuiden entre sí”. La segunda, de sintaxis, como dije, pues la preposición que introduce ese complemento es ‘a’, no ‘de’, así: “Hablo de la crisis, a la que (…) no le prestamos atención…”. ***

Textualmente: Sino: es una conjunción adversativa. Ejemplo: No hablo del colegio, si no del hospital” (Papel Salmón, Tips para salir de dudas, 29/12/2019). ¡Hombre, por Dios, hombre!

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