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En redes & Enredos

19 de enero de 2020
Por Jorge Emilio Sierra Montoya
Por Jorge Emilio Sierra Montoya
19 de enero de 2020

Paseo bolivariano por Santa Marta:

Catedral de Santa Marta

Como muchos colombianos y no pocos extranjeros, quien esto escribe estuvo de vacaciones de fin de año en Santa Marta, una de las ciudades preferidas en Colombia por los turistas, gracias obviamente a sus encantos: playa y mar, sitios concurridos como El Rodadero, paseos ecológicos por el Parque Tayrona, bellas zonas residenciales, modernos centros comerciales, comida típica, cultura Caribe…

Pero, Santa Marta también es historia, desde su fundación en 1525 (o sea, pocos años después del descubrimiento de América en 1492), pero también desde antes, como se aprecia en su Museo del Oro Tayrona, y sobre todo después, en la época de la independencia, cuyo personaje central es nadie menos que El Libertador Simón Bolívar, quien murió allí en 1830.

Comencemos, pues, nuestro recorrido con un breve paseo bolivariano. Veamos.

La Catedral, un museo:

La Catedral de Santa Marta, ubicada en la Plaza de Bolívar, es el eje de su centro histórico. En su interior, yacen los restos del fundador de la ciudad, don Rodrigo de Bastidas, tumba que hace de este sitio un verdadero museo en grado superlativo. Museo religioso, en primer término. Con su altar de postal, las imágenes sagradas de la Virgen María y de la santa Marta, el púlpito en mármol, la nave central y la cúpula con su araña colgante.

Pero, también es un hermoso templo de gran importancia no sólo religiosa, artística y cultural, sino también histórica y política, aspectos relacionados especialmente con Bolívar, de quien el pasado 17 de diciembre se conmemoró un aniversario más de su deceso.

En efecto, El Libertador fue sepultado acá el 20 de diciembre de 1830, pero luego, en 1839, sus restos fueron puestos en una bóveda frente al Altar Mayor, bajo la cúpula, para ser exhumados de nuevo en 1842 y enviarlos a Caracas (cumpliendo así la última voluntad de Bolívar, consignada en su Testamento), donde reposan desde entonces.

La Catedral, en fin, es sitio de obligada referencia en la historiografía bolivariana, tanto como la Quinta de San Pedro Alejandrino, donde falleció, y la actual Casa de la Aduana, donde fue su velación.

La Quinta donde murió Bolívar:

La Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, es nuestro mayor Monumento Nacional por ser ahí donde Bolívar murió hace ya cerca de doscientos años. El epicentro de este sagrado lugar es la habitación donde expiró, en la cual se conservan su cama, cubierta por la bandera nacional, y su reloj de pared, ¡que aún marca la hora exacta de su fallecimiento!

Cama donde murió Bolívar

En un cuarto contiguo se exhiben la conmovedora escultura que representa su cuerpo sin vida, en tamaño natural, cuyo rostro se basó en la mascarilla tomada por su médico personal, Próspero Reverend, y el cuadro que lo representa con sus amigos más cercanos, quienes lo acompañaron en sus últimos momentos, al entrar en agonía.

Tampoco faltan, porque no podían faltar, una placa con su Última Proclama, ni la extraña imagen pictórica del sueño visionario que su querido maestro, don Simón Rodríguez, tuvo del sitio donde habría de expirar su mejor discípulo, el mismo que habría de inmortalizarlo.

Aquí y allá se levantan esculturas en honor al Padre de la Patria, cuya máxima expresión artística se alcanza en el Monumento al Libertador con aquellas figuras simbólicas que nos recuerdan, por enésima vez, sus excepcionales virtudes, signadas por el heroísmo.

¡Nuestra alma se estremece al recorrer la Quinta de San Pedro Alejandrino!

En la Casa de la Aduana:

Aunque Bolívar murió en la Quinta de San Pedro Alejandrino, su velación tuvo lugar en la Casa de la Aduana, donde estuvo desde el 17 hasta el 20 de diciembre de 1830, cuando fue sepultado en la Catedral, siendo exhumado en 1842 para su ya mencionado traslado a Caracas.

En la actualidad, dicha casa es sede, en el primer piso, del Museo de Oro Tayrona, del Banco de la República, y, en el segundo piso, de un pequeño museo bolivariano, cuyo sitio principal es la alcoba de la velación, en cuyas paredes cuelgan los escudos de las cinco repúblicas liberadas por él e incluso el de la Gran Colombia, su mayor sueño que al final se convirtió en vana ilusión.

En el siguiente salón se presenta, a grandes rasgos, su biografía, hasta con modernas ayudas audiovisuales, textos significativos e imágenes históricas como la de la esclava Matea Bolívar, su aya, y la de Manuelita Sáenz, su amada loca.

Acá se conservan, además, los antiguos balcones y el patio colonial, custodiados desde lejos por la imponente estatua ecuestre de El Libertador en el hoy llamado Parque de Bolívar, donde también se levanta la Catedral.

Así concluye nuestro breve recorrido bolivariano por Santa Marta, hecho con amor de Patria.

 (*) Escritor y periodista. Exdirector del diario “La República” – [email protected]