2 de marzo de 2021
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El orden social sin engaños

15 de enero de 2020
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
15 de enero de 2020

Algunos estudiosos sobre los temas sociales que actualmente convulsionan a las comunidades a lo largo y ancho de nuestro planeta, vienen debatiendo acerca de si el sistema capitalista está colapsando, o es la misma democracia la que se ve amenazada por las redes sociales y  la liviandad de lo que en ellas se difunde, o simplemente ahora tenemos que reflexionar sobre todos estos elementos para construir un nuevo ordenamiento que atienda estos factores y quizás cree una nueva filosofía social que aglutine, sin apresar, el nuevo comportamiento de las personas, alejándonos de las igualdades esclavizantes y del capitalismo a ultranza y sin corazón.

Ya algunos se han atrevido a insinuar que debe limitarse, de alguna manera, la utilidad monetaria que los seres humanos anhelamos obtener de nuestras actividades, protegidas por la ley y cobijadas igualitariamente por disposiciones tributarias sin que se mire a un mayor esfuerzo o a que, simplemente sean generadoras de un mayor beneficio social propiamente dicho. Es así como podríamos comparar el beneficio de una planta productora de elementos en las cual el concurso de muchos operarios es necesario, frente a una idea que genera mucha riqueza pero que utiliza medios tecnológicos que generan iguales o mayores beneficios pero no contribuyen en la distribución de la riqueza.

Otros consideran que el mundo hoy protesta por razones que se individualizan y que sólo incumben a unos pocos en términos macro, razón por lo que llegar a establecer una política globalizada resulta poco menos que imposible y pretender encontrar, mediante las redes sociales, respuestas a una consulta determinada, vuelve prácticamente imposible la democracia participativa cuando es llevada a estos límites. De allí que, para algunos, la democracia a estos niveles ha fracasado.

No faltan los que atribuyen  los problemas de hoy la brecha entre ricos y pobres, la que cada día se profundiza más y se materializa no tanto en la condición social o status del individuo, como en su ubicación social, la que se da más propiamente en el oficio que se realiza, lo que lleva a una mayor fragmentación de la sociedad.

Algunos consideran que ciertos elementos que actualmente son tangibles, dan lugar a que haya un grado de inconformidad debida a la ubicación de las oportunidades, como quiera que la concentración derivada de los centralismos lleva a que las grandes ciudades, usualmente las capitales, den lugar a mayores oportunidades, algo a lo que los gobiernos no prestan atención. Esas oportunidades están muy relacionadas con la educación, no cabe duda, pero esa educación se ve frustrada por la concentración al no encontrar aplicaciones en la periferia. No puede dejarse a un lado la pérdida de valores familiares en lo que a solidaridades se refiere. La solidaridad se aprende y se cultiva en la familia y que en la vida diaria se materializa en la atención que hacia los demás damos y en la manera en la que actuamos. Perdida la noción de familia y unidad, viene desapareciendo este elemento de conjunto que necesita la sociedad. De esta manera, la meteorización social a la que hoy nos enfrentamos, proviene de que poco o nada sentimos hacia nuestros semejantes y no nos unen con ellos vínculos distintos a los que en el contacto diario tenemos por el oficio o por el sector en el que habitamos. Nada más.

La sociedad hoy, más que nunca, está llamada a repensar sus relaciones y a profundizar sus vínculos interpersonales pues, de no hacerlo, prontamente estaremos avocados a permitir lo que utópicamente nos planteó “El Gran Hermano” es decir, el dominio del ser humano por la coerción que sobre él se logra por alguien o algo que todo lo sabe y todo lo puede decir y hacer. Valga decir, una nueva versión del Fouché la revolución francesa y el imperio napoleónico, quien todo la manejaba gracias a sus notas sobre sus coetáneos y lo que con ellas podía hacer de no aceptarse sus pretensiones. Hoy, cada vez más cerca la posibilidad de estos procedimientos, cuando los medios actuales los facilitan, sólo con la acción de todos y el examen de lo que socialmente venimos permitiendo, podremos enfrentar la amenaza.

Manizales, enero 14 de 2.020.