22 de enero de 2022
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El fútbol y sus multitudes

8 de enero de 2020
Por Óscar Alarcón
Por Óscar Alarcón
8 de enero de 2020

No soy muy aficionado al fútbol. Mi atracción por ese deporte está limitada a los partidos de los mundiales porque mi pasión se fue perdiendo a medida que el Unión Magdalena, mi equipo, fue decayendo en sus actuaciones. A pesar de esos prejuicios me puse a la tarea de leer el libro de mi amigo y paisano Rafael Araújo Gámez, narrador y comentarista de ese deporte en Cali, en donde ha hecho importante carrera.

Araújo es muy inquieto y además inclinado a las labores intelectuales, virtudes que nos han servido para intercambiar opiniones sobre libros y literatura. Comenzó a estudiar derecho en el Externado en Bogotá y logró combinar la disciplina académica con el teatro, en el grupo que en los años sesenta dirigía Carlos José Reyes. Se fue para Cali en busca de mejores rumbos en el periodismo deportivo pero sin olvidarse del derecho –cuya carrera concluyó—y de sus aficiones intelectuales. Sacándole tiempo a las narraciones y los comentarios, acaba de publicar un libro de relatos, Fútbol (editorial Bronce-Planeta), en donde recoge anécdotas, historias y alguna ficción que tienen que ver con esa pasión que, como él dice, “no es una insensatez, pero existe un fútbol en prosa y un fútbol en poesía, y cuando se unen aparece una hermosa obra literaria que se lee con fruición y se guarda con placer, con el placer que produce una estupenda obra de arte”.

Con cerca de cincuenta años de ejercicio periodístico, Araújo logra demostrar en su libro que en este deporte de multitudes no solo hay chalacas, chilenas, goles, fueras de lugar y var, sino que sus protagonistas son hombres de carne y hueso, que también aman, sufren depresiones, son víctimas de engaños e igualmente hay algunos diversos.

Hay quienes describen el fútbol como un deporte en donde los porteros usan los pies, las manos y la cabeza; los otros jugadores, los pies y la cabeza; y el arbitro solo los pies. Para otros es una expresión deportiva del amor que consiste en perseguir apasionadamente un balón y una vez alcanzado, darle una patada. Araújo, con su agradable y simpático libro, nos demuestra que hay más que eso.