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Paros, sindicatos y vandalismo

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
5 de diciembre de 2019
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
5 de diciembre de 2019

Comunidad y Desarrollo

El paro que hasta ahora parece ser indefinido e injustificado, presagia una navidad triste para los colombianos; son millones los pequeños y medianos comerciantes que se sienten perjudicados, con enormes pérdidas acumulas a la fecha, por las inclemencias de una reyerta que no parece tener fin, por la indolencia de quienes lo promuevan muy a la topa tolondra, sin un cronograma serio y definido.

Desde luego, que la protesta es un derecho constitucional, que asiste a todo ciudadano para manifestarse, frente a las incoherencias e injusticias sociales cometidas por los gobernantes de turno, sin embargo, en los actuales momentos este derecho está mal utilizado, puesto que, de la protesta pacífica, se pasó al vandalismo violento, con muertes, saqueos, robos y destrucción.

Para referirnos al paro que se inició el jueves 21 de noviembre, y continuado en forma indefinida, es procedente hacer algunas acotaciones:

1º- El paro como tal: no debemos olvidar que todo este despelote que estamos viviendo, es la herencia maldita que nos dejó el expresidente Santos, que, con el solo Acuerdo de Paz, firmado con la guerrilla de las Farc, dejó al País en la penumbra jurídica y administrativa, puesto que al grupo subversivo se le concedieron tantos derechos y beneficios, que al ser sometidos a un referéndum ganó el No, pero el gobierno Santos le mamó gallo al País, desconociéndolo vergonzosamente.

La corrupción durante el gobierno Santos, se incrementó en tal forma, que “don corrupto”, prácticamente era quién gobernaba; entidad pública o privada donde llegaba, era el rey de la fiesta, todo el mundo salvo algunas excepciones, le rendían sumisión y obediencia, nada se movía sin el CVY (cómo voy yo), para don corrupto.

Fueron varias las entidades del Estado que quebraron en el gobierno Santos, entre ellas las de la salud, sin que a la fecha semejante despelote tenga solución.

El único que le habló claro al País, sobre el despelote Santos, fue el senador Macías, entonces presidente del Senado, cuando en la posesión del actual presidente, sacó a relucir todo el memorial de agravios santistas, pero que lamentablemente fue interpretado como grosero, irrespetuoso e inoportuno, cuando en realidad estaba diciendo toda la verdad.

Todo este malestar fue generando descontento y motivando a las fuerzas opositoras del presidente Duque, lo que finalmente dio origen a la convocatoria del paro promovido por los sindicatos.

 2º- Sindicatos: Fueron los promotores del paro del jueves 21 de noviembre, – hasta aquí todo bien-, sin embargo, les faltó ser más responsables con el País, los comerciantes y en general con los pequeños y medianos empresarios, puesto que se les olvidó que las cosas debieron regresar a la calma total a partir de las doce de la noche del viernes 22 de noviembre.

Los líderes sindicales promotores del paro, han debido tener bajo control la prolongación del mismo, para así evitar que los vándalos pagados por las mafias y opositoras al gobierno, hicieran de las suyas: taponando vías, rompiendo vidrios y cajeros automáticos, con los resultados tan vergonzosos y nefastos para el comercio, que, en plena época prenavideña, ya acumula pérdidas incalculables.

3º- Vandalismo: ha quedado plenamente demostrado, que los estudiantes que han participado en el paro, lo han hecho, reclamando un derecho tan justo y elemental, como es el de la educación, pidiendo a gritos que cese la usura con los préstamos del Icetex, que la mayoría de las veces se vuelven impagables.

Hay casos tan aberrantes que por un préstamo de $80.000.000 (ochenta millones de pesos) y después de haber cancelado varias cuotas, al pedir el saldo, aparece debiendo la suma de: $230.000.000 (doscientos treinta millones de pesos). Tengo documentos en mi poder sobre este caso.

Lamentablemente, los sindicatos perdieron el manejo del paro, razón por la cual fue la oportunidad para que los vándalos pagados por las mafias dieran rienda suelta a sus pretensiones.

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