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Duque cambia a controvertido comandante del Ejército por un general estratega

28 de diciembre de 2019
28 de diciembre de 2019
General Eduardo Zapateiro

Bogotá, 28 dic (EFE).- La salida del cuestionado general Nicacio Martínez de la comandancia del Ejército de Colombia, anunciada este viernes por el presidente Iván Duque, renueva la línea de mando pero no disipa las sospechas de posibles responsabilidades del jefe militar en materia de derechos humanos.

El sorpresivo cambio fue anunciado por Duque en una declaración que dio en la Casa de Nariño donde estuvo acompañado del ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, y por la cúpula militar.

«Quiero informarle al país que he designado al general Eduardo Zapateiro como nuevo comandante del Ejército Nacional de Colombia», manifestó el jefe de Estado, quien explicó que Martínez adujo «motivos familiares» para pasar al retiro luego de más de 38 años de servicio.

GENERAL EN EL LABERINTO

Pese al reconocimiento del presidente al general Martínez por sus casi cuatro décadas de servicio, el oficial, que llegó a la jefatura del Ejército el 18 de diciembre de 2018, se había convertido en una figura cuestionada por su presunta falta de compromiso con los derechos humanos, pese a que siempre argumentó que no tenía ninguna sanción ni impedimento por parte de la Justicia ni de los organismos de control.

La presión sobre Martínez arreció en junio pasado en vísperas de su ascenso por el Senado a general de cuatro soles, la máxima jerarquía de un militar en el país.

El ascenso se produjo tan solo tres semanas después de que el diario estadounidense The New York Times revelara la existencia de una directriz del Ejército que ordenaba a la tropa incrementar sus resultados operacionales, lo que ponía en riesgo la vida de civiles como sucedió con los llamados «falsos positivos».

«Era insostenible la permanencia del general Nicacio Martínez en la Comandancia del Ejército. En su momento nos abstuvimos de votar su ascenso a general por su presunta participación en casos de ‘falsos positivos'», escribió hoy en redes sociales en senador Antonio Sanguino, de la Alianza Verde.

Como «falsos positivos» se conoce a las ejecuciones extrajudiciales de civiles cometidas en las dos últimas décadas por militares que presentaban a las víctimas como guerrilleros muertos en combate para presentar mejores resultados a sus superiores y obtener por ello permisos y condecoraciones.

Durante el año en que Martínez estuvo al frente del Ejército esa institución tuvo que sortear otros escándalos que mermaron su credibilidad, como la muerte a manos de militares del exguerrillero de las FARC Dimar Torres, en el departamento de Norte de Santander (noroeste), y del activista indígena Flower Trompeta en el Cauca (suroeste).

Igualmente fue salpicado por el escándalo que causó la revelación que hizo el senador Roy Barreras de que ocho menores de edad murieron en una operación militar en agosto pasado contra un campamento de disidencias de las FARC en el sureño departamento de Caquetá.

El impacto que causó en la opinión pública colombiana esa noticia llevó en noviembre pasado a la renuncia del entonces ministro de Defensa Guillermo Botero.

El partido FARC, resultante del acuerdo de paz firmado por la antigua guerrilla, consideró el cese del general Martínez como «un triunfo de la movilización social».

«Sin embargo, las víctimas siguen esperando justicia y una doctrina militar que no implique demostrar resultados mediante ‘falsos positivos'», manifestó la FARC en su cuenta de Twitter.

ESTRATEGA AL FRENTE

El general Zapateiro, que reemplaza a Martínez, es por su trayectoria un oficial de los llamados «troperos» que han construido su carrera militar con base en sus resultados al mando de la tropa principalmente en la lucha contra los grupos guerrilleros.

Según el Ministerio de Defensa, bajo su liderazgo se «planeó y lideró la Operación Fénix» que el 1 de marzo de 2008 mató en un bombardeo en territorio ecuatoriano al segundo al mando de la entonces guerrilla de las FARC, Luis Édgar Devia, alias «Raúl Reyes».

Esa operación, que llevó a una ruptura de relaciones diplomáticas de Ecuador con Colombia, consolidó «por primera vez una acción militar dirigida contra la estructura de mando de las FARC en su más alto nivel», según el Gobierno.

El general Zapateiro tiene 57 años de edad y 36 en las Fuerzas Armadas y ocupaba hasta hoy el cargo de jefe del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES).

El nuevo jefe del Ejército pertenece al arma de Infantería, es oriundo de Cartagena de Indias y entre sus responsabilidades ha tenido la de comandar el Batallón Colombia en el Sinaí y la dirección de la Escuela de Paracaidismo Militar.

Fue también uno de los fundadores y comandante del Batallón de Comandos No.1 «Ambrosio Almeida», dirigió dos brigadas militares y la Fuerza de Tarea Conjunta Omega, que tiene sede en Larandia (Caquetá), desde donde se coordina la lucha contra los grupos guerrilleros y bandas de narcotraficantes en el sur del país. EFE