23 de mayo de 2022
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¿Por qué tumbaron a Evo Morales?

18 de noviembre de 2019
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
18 de noviembre de 2019

El presidente de Bolivia estuvo en el poder durante 13 años y en este tiempo mostró muy buenos resultados: el PIB pasó de 11.000 a 40.288 millones de dólares; se redujo la pobreza; el desempleo bajó del 8,1% al 4,2%; el salario mínimo aumentó de 60 a 310 dólares y el analfabetismo bajó del 15% al 3%. Entonces ¿Quién es Evo Morales?

Nació en 1959 en el seno de una familia pobre, de la comunidad aymara, en una pequeña aldea del altiplano boliviano. Para financiarse los estudios secundarios desempeñó los oficios de albañil y panadero y se pudo graduar de bachiller, en 1977. Cumplió con el servicio militar en La Paz y debió sufrir la doble discriminación de indio y pobre. Con sus padres y hermanos deambularon por varias poblaciones y se dedicaron a labores agrícolas, hasta que se establecieron como cocaleros porque el cultivo garantizaba estabilidad laboral. En este ambiente se empezó a destacar como líder agrario e ingresó al movimiento sindical. Cuando había avanzado en su formación ingresó al sindicato agrícola de San Francisco, en 1983, e inició una acelerada carrera. En 1988 fue elegido secretario ejecutivo de la Federación del Trópico de Cochabamba, sindicato de base que se convirtió en una escuela de formación ideológica de líderes.

Para este año el gobierno de Víctor Paz Estenssoro, presionado por el gobierno de Estados Unidos, impulsó en el Congreso la ley que restringía la producción de hoja de coca y contemplaba la sustitución por cultivos alternativos con poco mercado. Las medidas llevaron a la destrucción de siembras sin indemnización y a la criminalización del agricultor, lo que desembocó en un amplio movimiento de los sindicatos agrícolas donde fue muy visible el liderazgo del joven Evo Morales. Los cocaleros de Bolivia planteaban que ellos no eran responsables de lo que los narcotraficantes hicieran con sus cosechas y que la cocaína era una sustancia química ajena a los pueblos indígenas. Era el hombre blanco quien hacía mal uso de la sagrada hoja de coca. Pero en julio de 1994 el Gobierno, comprometido con la DEA, lanzó la Operación Nuevo Amanecer, para destruir 3.000 hectáreas de cultivos de coca de Chapare. Como respuesta Evo organizó una marcha de 4.000 campesinos que se llamó “Marcha por la Coca, la Vida y la Dignidad”, que salió de Villa Tunari y terminó, al cabo de 22 días, en la sede del Gobierno en La Paz.

En la arena política

En febrero de 1995 inició una gira por varios países de Europa hablando sobre la cultura de la coca, sobre producción y consumo de la hoja de coca en la zona andina y aclarando, que si Estados Unidos quería alcanzar éxitos en la lucha contra el tráfico de drogas, tenía que controlar la demanda en su propio territorio. Cuando regresó al país el Gobierno emprendió una campaña en su contra. Fue acusado de subversión, secuestrado durante 21 días; los medios lo bautizaron con el nombre de Zar de la Coca y a los campesinos los tildaron de narcoterroristas. Pero el campesinado se había venido organizando y los dirigentes orientaron a los pobres del campo y a las capas medias agrarias para que compitieran con los partidos tradicionales en la arena política y de este modo adquirir legitimidad. Y así fue. El 27 de marzo de 1995 numerosas asociaciones indígenas y campesinas se reunieron en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y constituyeron la Asamblea por la Soberanía de los Pueblos.

El movimiento político creció, pero la Corte Nacional Electoral (CNE) no les dio el aval como partido y se inscribieron en las listas de Izquierda Unida, una coalición liderada por el Partido Comunista. Para el año 1997 conquistaron cuatro escaños en el Parlamento y uno de ellos fue ocupado por Evo. Los indígenas querían un movimiento político propio, con un programa que defendiera los derechos de los cocaleros y de los campesinos en general, pero la CNE no les dio el reconocimiento. De aquí surgió la alianza con David Añez, empresario y exmilitar, jefe del Movimiento Al Socialismo-Unzaguista y, en enero de 1999, Evo fue elegido presidente de dicho movimiento que simplificó su sigla y se redujo a MAS. El prestigio de Evo Morales se agigantó. El movimiento indígena y campesino lo designó candidato del MAS a las presidenciales del 2002 y obtuvo el 20,9% de los votos y se convirtió en la segunda fuerza. Luego el país atravesó por una profunda crisis económica, política y social, llegó el vacío de poder, el presidente Carlos Mesa presentó la renuncia y se adelantaron las elecciones. Evo propuso un programa antiimperialista, anticapitalista y contra el neoliberalismo y, el 18 de diciembre de 2005, obtuvo el 53,7% de los votos. Antes de su posesión fue investido como Jacha Mallku (Gran Cóndor), máxima autoridad de los pueblos indígenas, en una ceremonia realizada en Tiwanaku, la capital aymara.

Desde 2006 el país empezó a vivir el despegue económico debido a los precios de las materias primas y de los hidrocarburos. Cuando llegó al poder nacionalizó sectores estratégicos como hidrocarburos, minería y telecomunicaciones. Impulsó el programa para repartir la riqueza nacional por medio de bonos asistenciales y sacó a los indígenas del ostracismo. La nacionalización de los hidrocarburos le entregó cuantiosos recursos al Estado lo que permitió mejorar la distribución del ingreso en beneficio de los grupos populares y vulnerables.

Todo iba bien para Evo Morales, hasta que se quiso perpetuar en el poder. En el referendo de 2016 la población rechazó su idea de reformar la Constitución para  permitir la reelección indefinida. Pero como no tuvo éxito forzó un fallo del Tribunal Constitucional para un nuevo período.

¿Por qué se cayó?

En las elecciones del pasado 20 de octubre, en Bolivia, las autoridades interrumpieron el conteo de votos sin ninguna explicación, pero cuando se reanudó al día siguiente Evo Morales obtuvo el 46,87% mientras su rival quedó con 36,73%. Los opositores Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho, organizaron movilizaciones para forzar su renuncia; las sospechas de fraude desataron la ira colectiva. En este punto la Misión Electoral de la OEA, que monitoreó los escrutinios, recomendó convocar una segunda vuelta presidencial ante la estrechez de los resultados. Frente a la crisis Evo manifestó que iría a nuevas elecciones, aunque insistió en la legitimidad de su triunfo; pero ya se había desatado la convulsión social, con un saldo de tres muertos, más de 400 heridos y una ola de vandalismo que produjo vacío de poder. Pasaron los días en medio del caos y la violencia; fueron atacadas e incendiadas numerosas casas de opositores y oficialistas, incluida la vivienda de Evo Morales en la ciudad de Cochabamba.

El domingo 10 de noviembre, al medio día, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, el general Williams Kaliman, pronunció esta contundente “orden”: “Sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia”. Después, el comandante general de la Policía, Vladimir Yuri Calderón, también le “recomendó” que renunciara. Ante estas presiones de los altos mandos el presidente anunció su dimisión desde Cochabamba, pronunció un discurso de despedida, pero creció la incertidumbre sobre su futuro porque los seguidores de su partido pensaban que lo habían detenido. En este complicado clima político varios mandatarios de América Latina afirmaron que “lo que está pasando en Bolivia en este momento no es democracia, es un golpe de Estado”. Del mismo modo el gobierno español cuestionó la participación de las Fuerzas Armadas y de la Policía: “Esta intervención retrotrae a momentos ya pasados de la historia latinoamericana”.

Ante esta crisis social el presidente de México, Andrés López Obrador, ofreció a Evo el asilo político, “para proteger su vida e integridad”. Llegó a México en la tarde del martes, después de un accidentado periplo debido a las trabas puestas por algunos países, lo que afectó el plan de vuelo. Mientras tanto Bolivia sigue sumergida en el caos.