6 de mayo de 2021
Directores
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Entre estrategas y charlatanes

10 de noviembre de 2019
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
10 de noviembre de 2019

No fue lo mejor que se vio en campaña electoral. Unos “estrategas” actuaron en la sombra y otros aparecían y desaparecían como si estuviesen asesorando más de un proceso político. Ya en el pasado se ha visto.

Uno de los estregas líder, se despidió 8 días antes de concluir la jornada como circo pobre y sin taquilla.

Carretudos y baratos. Otros van de frente y en el negocio. Aplican contratación y aportan a las campañas. Mucho se puede discutir sobre si eso es ético o no.

Para mi gusto, me llenó mucho la de Mauricio Salazar que logró colocar contra las cuerdas y dejar – casi- sin armas, la de su rival de patio. De lejos, a las otras, las pulverizó. No hicieron viraje para cambiar.  Lograron un objetivo: confundir con lenguaje visual, corporal y paralingüístico. Hubo disciplina y órdenes puntuales. Muchas campañas entraron en pánico y varias de ellas naufragaron en manos de estrategas o charlatanes espuma que más parecían cerveza de baja calidad. En vez de aclarar, confundieron.

Hubo un plan ordenado, coherente, preciso en la de Salazar. No se disparó al bulto sino al objetivo.

Muchas campañas, dejaron la sensación de estar en un cupo sideral, lejos, sobrados, casi que levitaron para aterrizar de una manera dura. Trago amargo.

Muy poco se vio de las campañas satélites dirigidas desde  Bogotá. Duro mensaje a control remate donde se pierde lo espontáneo,  la respuesta inmediata.

Hubo silencio de miedos. Hubo encuestas mentirosas que circularon en campañas derrotadas.  Muchas, de ellas equivocadas y al calor del embuste. Las mediciones diarias, entregaron con perfección lo que acontecía. A Carlos Maya, alcalde oficial de Pereira, lo salvó la sombrilla de muchos candidatos. Estuvo abierta y desvió  y disparó votos entre la incertidumbre  de quien reparte cartas en un juego de naipes.

Muchas encuestas entre el ruido pesado de nerviosos especialistas, sirvieron para quemar la casa – directorios políticos – con ellos adentro. Por eso se incineraron sin compasión. Hubo  exclusión y hastío por el asomo con ojos de abuelita desalmada, por la corrupción que alertó las urnas.

El centro se asomó pese a recalcitrantes egos. Pero sin organización y estructura.  A quienes disparan herejías bogotanas para envenenar lo local.

Los partidos tradicionales avanzaron a la hora de sumar curules, alcaldías y gobernación. El CD, va de replanteo. Igual el MIRA, que esperaban más.

Para unos sirvieron para recomponer el camino, hacer ajustes y correctivos y ahondar en crearles fortalezas.

Otras midieron el tope de sus desgracias y terminaron en déficit. Arrastrando los pies. En confidentes alegatos

Casi que con la nevera llena y elementos botados ante la incertidumbre planteada. Nunca tuvieron una respuesta asertiva, clara y menos contundente.

Carlos Maya ganó. Puso su cuota de empuje y deseos. Siempre estuvo al frente pese a los malquerientes que también derrotó el alcalde del CAMBIO.