16 de mayo de 2021
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En la oposición

11 de noviembre de 2019
Por Luis Miguel Gómez Henao
Por Luis Miguel Gómez Henao
11 de noviembre de 2019

En marzo de este año tuve una conversación con Luis Carlos Velásquez y le expresé mi extrañeza de que una persona como él, con un perfil de líder joven, cívico e independiente, hiciera una alianza con Mauricio Lizcano para llegar a la gobernación de Caldas.  Palabras más, palabras menos, me explicó que Lizcano era el único que le había ofrecido un apoyo concreto que se configuraba alrededor de la continuidad de los procesos de gobierno de Guido Echeverry mediante un acuerdo que no implicaba compromisos burocráticos.

A partir de ese momento supe que a pesar de la cercanía que tuve alguna vez con Velásquez, con quien compartí un breve espacio laboral en la Alcaldía de Manizales, no iba a apoyarlo en su aspiración pues no me gusta lo que ha significado Mauricio Lizcano para Caldas y estoy convencido de que cualquier alianza con él difícilmente estará libre de compromisos económicos y burocráticos.

Algunas semanas después, atendiendo una invitación de Adriana Gutiérrez, por quien tengo un gran sentimiento de aprecio y gratitud, acepté trabajar como asesor de comunicaciones en la campaña de Camilo Gaviria.  Los siguientes meses de confrontación me permitieron ratificar mi oposición a Luis Carlos Velásquez por su falta de coherencia ideológica, por la debilidad de su programa y obvio, por el apoyo de Lizcano oculto detrás de un teatral proceso de recolección de firmas.

Pero la democracia se debe respetar y en una votación histórica más de 208 mil caldenses expresaron su voluntad y hoy Luis Carlos es el gobernador electo.  Esta inmensa votación, que obedece a muchas variables además de la favorabilidad del candidato, obliga a que el ejercicio de oposición sea responsable y argumentado.  Desde lo político Camilo Gaviria y las bancadas de los partidos que lo acompañaron tendrán la responsabilidad de hacer un control juicioso y estricto en la Asamblea Departamental.

Desde lo ciudadano seremos muchos los que ejerceremos una oposición vigilante a través de diferentes espacios de opinión.  Estaremos atentos a que Luis Carlos cumpla su promesa de lograr independencia y no tenga su administración pignorada a Mauricio Lizcano.  Una prueba de fuego será el nombramiento de su gabinete.  Hoy en los círculos políticos se habla de la influencia del ex senador quien desde Boston ya está dictando nombres para ocupar los cargos.    También vigilaremos que las promesas de saneamiento contractual y administrativo en la Territorial de Salud sean una realidad y que esta entidad no sea un cheque en blanco para pagarle al Representante a la Cámara (¿liberal?) José Luis Correa su apoyo.   Se dice en el Juan Valdez del Cable que el compromiso con el congresista disidente es una jugosa participación burocrática en la DTSC.

Igualmente estaremos atentos a que la multinacional CEMEX no tenga ningún tipo de favorecimiento, y ojalá ningún tipo de proceso o contrato con el gobierno departamental durante la administración de Luis Carlos.  Hubo rumores sobre presuntos apoyos económicos por parte de esta compañía a la campaña de Velásquez, por eso ojalá la cementera no tenga ningún favorecimiento especial en el departamento durante los próximos 4 años, eso evitará suspicacias.

Un acierto de Luis Carlos es mantener en su cargo al gerente de la Industria Licorera, Luis Roberto Rivas, y esperamos que la empresa siga en la ruta de mejoramiento que lleva.  Pero estaremos atentos a temas como los costos y los inventarios de tafias, las condiciones del proceso de maquila con Diageo y varios asuntos laborales y financieros de alto riesgo para la empresa que han sido evidenciados por los sindicatos y poco visibilizados por los medios.

No dudo de las capacidades de Luis Carlos Velásquez, es un hombre inteligente, juicioso y durante años ha demostrado su talento para el desarrollo de estrategias de responsabilidad social y fundraising.   Pero gobernar es un escenario complejo que requiere templanza, coherencia y carácter, que requiere conocimiento de lo público y no solo buena capacidad para las relaciones públicas.   Por el bien de Caldas esperamos que le vaya bien y vigilaremos que cumpla con sus promesas, por lo menos las viables, pues gran parte de su programa de gobierno es genérico y etéreo.