15 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¿Dónde quedó el milagro chileno?

4 de noviembre de 2019
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
4 de noviembre de 2019

Por estos días se está convulsionando América Latina; cuando todo el mundo esperaba el colapso definitivo de Venezuela y la caída del presidente Nicolás Maduro, brotó el descontento en Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia y México. Mientras el presidente de Chile Sebastián Piñera observaba esta dura realidad se atrevió a decir en forma cruda, en el programa “Mucho Gusto” de Megavisión, el pasado 10 de octubre, que “En medio de esta América Latina convulsionada, veamos a Chile, nuestro país, como un verdadero oasis, con una democracia estable. El país está creciendo, los salarios mejorando”.

Esto era aparentemente cierto; el país se veía próspero, venía creciendo a buen ritmo, con una democracia estable que producía envidia en el vecindario. Sin embargo con el aumento de 30 pesos en el pasaje del metro los jóvenes rechazaron la medida e invitaron a sabotear el pago. El 18 de octubre las redes sociales lograron una convocatoria multitudinaria por las promesas incumplidas y se logró canalizar el descontento ciudadano. En ese punto llegó el estallido social ¿Qué había pasado?

Los fantasmas del pasado

Hay problemas de vieja data que no se han subsanado. El golpe militar contra Salvador Allende en septiembre de 1973 frustró los sueños del pueblo chileno. Pinochet se hizo nombrar presidente de la Junta Militar de Gobierno y asumió el poder: disolvió el Congreso, proscribió los partidos políticos, restringió los derechos civiles y ordenó la detención de los líderes de la Unidad Popular;  el 17 de diciembre de 1974 los integrantes de la Junta de Gobierno lo nombraron presidente de la República. Como un paso importante para perpetuarse en el poder, creó la Dirección de Inteligencia Nacional, organismo represivo del Estado que se encargó de limpiar el camino de enemigos políticos; se institucionalizó la detención, la tortura, el asesinato y la desaparición o el exilio de quienes hubiesen colaborado con el gobierno socialista. Se creó la red de informantes para detener a comunistas y socialistas y se estableció el “toque de queda”, que se prolongó hasta el 2 de enero de 1987. Silenciada la oposición convirtió a Chile en el laboratorio del neoliberalismo en América Latina.

Pero Pinochet fue derrotado en el plebiscito de octubre de 1988 y la dictadura terminó el 11 de marzo de 1990. Sin embargo cuando se retiró siguió con poder porque su modelo había quedado garantizado por la Constitución de 1980; por esta razón cuando cambió el régimen y llegó la Concertación de Partidos por la Democracia, el país siguió por la senda del neoliberalismo. Años más tarde el dictador fue detenido en una clínica en Londres ante una demanda del juez Baltasar Garzón, quien inició el proceso de extradición por genocidio, torturas y desapariciones durante su mandato, entre 1973 y 1990: pero todavía conservaba mucho poder y fue regresado a Chile. Finalmente murió el 10 de diciembre de 2006, sin pagar su deuda con el pueblo chileno.

La sociedad chilena siguió dividida, pero en 2006 conquistó la presidencia Michelle Bachelet, quien había sido víctima de la dictadura de Pinochet, viajó al exilio en Australia y en la República Democrática Alemana; regresó en 1978, culminó sus estudios de medicina y se especializó en pediatría y salud pública. A raíz del nuevo ambiente ingresó a la política y militó en las filas del Partido Socialista; participó en la campaña electoral de Ricardo Lagos, quien la nombró ministra de Salud, luego llegó al ministerio de Defensa y dejó el cargo para preparar su candidatura a las elecciones presidenciales. Alcanzó la victoria frente al derechista Sebastián Piñera y presentó al pueblo las siguientes credenciales: “Soy mujer, socialista, divorciada y agnóstica”. Culminó su mandato en 2010 con una aprobación del 84%.

Luego llegó la primera administración de Sebastián Piñera y durante todo el período presidencial se desataron movilizaciones sociales que pusieron en la picota el modelo económico y político de Chile; el pueblo quería cambiar para borrar el régimen que impuso Pinochet. La sociedad se tomó las calles para exigir mejor sistema de salud, educación gratuita y de calidad y menos desigualdad social. En este ambiente se produjo el regreso de Michelle Bachelet para el período 2014-2018, supo interpretar el descontento y lo orientó hacia la ruptura definitiva con la herencia de Pinochet, enquistada en la constitución de 1980.

Chile hoy

La presidenta Bachelet no logró alejar la sombra de Pinochet porque no tenía mayorías suficientes en el Congreso, para aprobar todas las reformas. Y se produjo el regreso de Sebastián Piñera, uno de los empresarios más ricos del país, representante de la ultraderecha a quien el pueblo lo ve como un fantasma del pasado amigo de la dictadura.

El descontento social estalló y el pueblo recordó las promesas incumplidas, el endeudamiento de los estudiantes, la privatización de las pensiones, la carestía y el fantasma del inminente regreso a la pobreza generalizada. En este ambiente las capas medias, los estudiantes y el pueblo en general, se lanzaron a las calles. Las personas mayores recordaron el golpe de Pinochet y que el Estado no había pedido perdón por los crímenes de la dictadura; se incendió el país y por las redes sociales se hizo la convocatoria, llegaron las barricadas, incendiaron las estaciones del metro y se generalizaron los enfrentamientos con la policía. Piñera, como buen representante de la extrema derecha, intentó apagar el fuego con gasolina, se reunió con el gabinete, estableció el estado de excepción y sacó a los militares para que controlaran las calles. El pueblo se acordó de Pinochet y el fantasma del golpe militar empezó a recorrer el país. Algunas voces responsabilizaron a Nicolás Maduro por las protestas en Chile, para desviar la atención del verdadero problema: Hay una desconexión entre la élite política y el pueblo, la clase media ve con horror el futuro y los estudiantes no tienen esperanzas.