12 de mayo de 2021
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Canalización de ríos afectaría oxigenación natural

7 de noviembre de 2019
7 de noviembre de 2019

Mediante un modelo de simulación computacional en dos dimensiones, en el que se representa cómo se difunden los contaminantes en el río Medellín, se consiguió identificar que en las áreas no canalizadas los niveles de oxígeno disuelto presentes en las aguas se ven favorecidos por las curvaturas o meandros que ayudan a disipar la energía y a absorber más aire.

Este fue uno de los escenarios representados por el modelo en el que trabajó Andrés Camilo Cardona Zapata, magíster en Ingeniería – Recursos Hidráulicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, una herramienta con la que se espera brindar la posibilidad de hacer una mejor aproximación a lo que sucede dentro de ríos como el estudiado, que se ha canalizado en gran parte de su trayecto.

El investigador explica que aunque los ríos de montaña se recuperan fácilmente de la contaminación ocasionada por vertimientos, debido a la presencia de rocas y a la pendiente que hace que el agua se oxigene, en cuerpos de agua muy planos o con intervención humana, como el Medellín, es interesante desarrollar estrategias para estudiar si tiene o no la capacidad de autopurificarse, y cuánto tardaría el proceso.

El modelo fue construido con el software español IBER, empleando información primaria procedente de diferentes entidades públicas, como un levantamiento topográfico en 24 km de la zona urbana realizado en el 2012 por la UNAL; la Cartografía Sigma, realizada por las Empresas Públicas de Medellín en 2000; los valores de parámetros físico-químicos de muestras tomadas en diferentes campañas realizadas en las principales quebradas drenantes; y los muestreos sobre el río tomados en las diferentes fases de la Red de Monitoreo Ambiental de la Cuenca Hidrográfica del Río Aburrá – Medellín.

“Lo que hicimos fue tomar todas las campañas y les hicimos un análisis estadístico para sacar tres escenarios: uno muy seco, donde se presentaban caudales muy bajos tanto en los afluentes como en el mismo río Medellín; caudales medios y caudales altos”, explica el investigador, quien se centró especialmente en lo que pasaba en los caudales bajos, porque en estos casos el río tarda más tiempo en recuperarse, ya que le cuesta más diluir los contaminantes.

Con esta información, el modelo calcula la distribución del oxígeno disuelto (OD) en la superficie del río, un indicador importante de la calidad del agua, pues cuando un río no se encuentra bien oxigenado proliferan los microorganismos que no necesitan aire o anaeróbicos que contaminan el cuerpo de agua.

Esto le permitió al magíster identificar que dicho factor presenta mejores condiciones a la altura del municipio de La Estrella, donde el río Medellín todavía está en condiciones naturales, con pequeños meandros o curvaturas que ayudan a disipar energía del agua y absorber oxígeno, por lo que el OD alcanza niveles de 7.

La situación cambia en medio de las estaciones de monitoreo antes y después de la planta de tratamiento de San Fernando, donde cae pero logra mantenerse en niveles de 6,6 por la intervención de esta infraestructura que logra entregarle al río agua más limpia sosteniendo el oxígeno disuelto.

“Después, rápidamente por el lado del centro, el oxígeno disuelto cae drásticamente –de 5 a casi 1,5– en esa parte canalizada del río Medellín, lo cual indica que no se está dando una buena disipación y que vertimientos como los de la quebrada La Iguaná están aportando muchos contaminantes al río” comenta el investigador.

Como el modelo se hizo sin tener en cuenta la entrada en operación de la planta de Aguas Claras, este representa una disminución drástica del oxígeno hacia las estaciones de monitoreo de Puente Acevedo y Puente Machado, después de las cuales los niveles vuelven a subir hacia los municipios de Bello y Copacabana, donde el río nuevamente no está canalizado.

“Ahí empieza otra vez a tratar de oxigenarse y vuelve a caer en las últimas estaciones de Niquía y Ancón Norte –en Copacabana–, también por la descarga de la quebrada La García, de Bello”, indica el ingeniero Cardona, para quien estos resultados son coherentes con la realidad del río Medellín en los puntos del centro y del norte, donde los muestreos químicos evidencian la aparición de microorganismos como E. Coli.

Con información de la Agencia de Noticias de UN – Unimedios