11 de mayo de 2021
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El miedo, le tiene miedo a la pasión

Abogada, especialista en Derecho de los Negocios. He sido docente en derecho comercial y laboral corporativo. Directora de Anthares, empresa de consultoría jurídica para Nuevas Economías (colaborativa, digital y creativa). Apasionada por el arte y el emprendimiento.
6 de octubre de 2019
Por Luisa Fernanda Ospina
Por Luisa Fernanda Ospina
Abogada, especialista en Derecho de los Negocios. He sido docente en derecho comercial y laboral corporativo. Directora de Anthares, empresa de consultoría jurídica para Nuevas Economías (colaborativa, digital y creativa). Apasionada por el arte y el emprendimiento.
6 de octubre de 2019

De un tiempo para acá, vengo fijándome en la actitud de todas las personas con las que sostengo conversaciones de negocios, con las que trabajo, intercambio ideas, pensamientos y con las que por elección o coincidencia resulto interactuando, y con cierto grado de fascinación me he dado cuenta de que el mundo se divide en dos tipos de personas: las que viven con pasión y las que no.

Voy a escribir de las personas que por fortuna he tenido el privilegio de conocer y que su pasión ha sobrepasado los límites impuestos y adoptados por nuestras costumbres, por nuestra cultura.

Las personas que viven con pasión aman y valoran la vida, omiten los estereotipos, han sido ellos mismos, trabajan con un propósito, desarrollan incluso hasta las cosas que nos les gustan, tienen conexiones más cercanas, vencen el miedo, son arriesgadas, como decía Ray Bradbury “se lanzan al vacío y dejan que en la caída les crezcan las alas”.

La pasión es ese sentimiento que vincula enérgicamente las acciones con el corazón, es esa arma poderosa que te da el valor para estudiar, prepararte, aprender de lo que no sabes y llegar a ser el mejor. Verdaderamente pienso que los apasionados pueden llevar el mundo a un lugar mejor.

Yo, después de hacerme consciente de esto, me he impuesto una “regla de oro” y es procurar rodearme de gente apasionada, trabajar con gente apasionada. No conozco alguien más perseverante que un apasionado, detrás de la pasión hay creatividad e inspiración y con esas herramientas cualquier cosa es posible.

Los apasionados no necesitan ser gerenciados, tienen la confianza de gerenciarse ellos mismos, un apasionado no hace consultorías y asesorías, un apasionado acompaña, guía y es feliz viéndote crecer y brillar. Cuando llegas a la empresa de un apasionado, se siente, la relación no se basa en te hago esto y me pagas esto, sino, te hago esto porque valoro lo que haces, porque me gusta tu proyecto y admiro tu proceso, a los apasionados el dinero les llega por “añadidura”.

Después de decir esto, pienso que la vida no se trata de ser feliz, ser feliz no es un estado, es una consecuencia de algo. La vida se trata de vivir con pasión. Que cuando nos llegue la hora de no pisar más esta tierra no nos pregunten qué dejamos, sino, que nos hagan la pregunta que le hacen a los griegos antes de morir ¿viviste con pasión?