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Colombia busca con acento francés su sito en salto a caballo para Tokio 2020

5 de octubre de 2019
5 de octubre de 2019
Real Club de Polo de Barcelona

José Miguel Pascual Labrador

Barcelona, 5 oct (EFE).- Colombia es un país con una población cercana a los 50 millones de personas, de las cuales tan solo 2.773 están registradas como jinetes profesionales en la Federación Ecuestre de Colombia (FEC), según datos del portal Equisoft; un pequeño porcentaje que no impide el despertar de sus éxitos en esta disciplina.

En la Copa de Naciones, que se celebra esta semana en el Real Club de Polo de Barcelona, el conjunto colombiano dio la sorpresa al finalizar la primera jornada en tercera posición global y como la primera de las selecciones que optan a la última plaza para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

La última vez que el país cafetero estuvo en unos Juegos Olímpicos en esta disciplina fue en Barcelona 1992, precisamente el año en el que su actual director de equipo, Herve Godignon, se alzó con el bronce por equipos con Francia y se quedó a las puertas de otra medalla en el individual con un cuarto puesto.

Godignon no nació en Bogotá ni Medellín, sino en París hace 67 años y decidió aceptar la oferta colombiana hace nueve meses porque, como explicó a Efe, quería «construir un equipo» de jinetes con talento que, según sus impresiones, «no estaban acostumbrados a trabajar con un programa común».

«En gran medida ahora me siento colombiano porque soy parte del equipo, por supuesto que soy francés y me alegro de sus victorias, pero estar detrás de estos grandes países me hace feliz por llegar desde atrás sin que nadie sepa cómo y decir: ¡aquí estamos!», bromeó el parisino.

En lo que están de acuerdo tanto el jefe como sus pupilos es en que, a pesar de empezar a conseguir buenos resultados, Colombia necesita una gran impulso por parte de su Federación para evitar que sus mejores atletas se marchen del país.

Este es el caso de Nicolás Toro, 27 años, quien lleva una década viviendo y entrenando en Europa, prácticamente «desde que finalizó la escuela» porque tenía claro que los deportes ecuestres son su pasión y quería competir en los mejores torneos posibles.

«Para mí siempre fue un sueño estar en Barcelona, lo logré gracias al apoyo de los propietarios y de la familia. (…) Soy un enfermo de lo que hago, tengo una pasión enorme. Tengo una novia que me ama y me apoya en lo que hago, y con ella hago cosas más normales como ir al cine, pero mi cabeza siempre está al 200 % en los caballos», comentó Toro.

En los pasados Juegos Ecuestres Mundiales 2018 de Tryon (Estados Unidos), organizados por la Federación Ecuestre Internacional (FEI), el bogotano Carlos López, líder del equipo de Colombia, finalizó en quinta posición.

Un resultado histórico que marcó un punto de inflexión para su país en esta disciplina, ya que en anteriores citas mundiales había terminado en el puesto 86 en Aachen 2006 (Alemania) y 18 en Caen 2014 (Francia).

Su compañero Dayron Arroyave ratifica que los jinetes colombianos son «muy talentosos» y tienen «una complicidad con el caballo impresionante», pero que lo que «más complicado» es poder llegar a eventos como la Copa de Naciones de salto a caballo.

«Necesitamos recursos para poder venir más fuerte. La equitación es un deporte complicado costoso, en Colombia no todas las personas quieren invertir. Esta es otra de las razones por las que los jinetes que salen del lote buscan irse fuera», concluyó Arroyave en una entrevista con la Agencia Efe. EFE