27 de enero de 2023
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¡Me avergüenza mi partido!

23 de septiembre de 2019
Por Alberto Zuluaga Trujillo
Por Alberto Zuluaga Trujillo
23 de septiembre de 2019

Ejemplar la condena proferida por la Corte Suprema de Justicia  contra  Aída Merlano,  acusada por la Fiscalía de gastarse más de 6 mil millones de pesos para su elección como Senadora Conservadora, el 11 de marzo de 2018. En el allanamiento realizado a su sede política conocida como Casa Blanca, las autoridades encontraron  261 millones en efectivo, 18 computadores con listados de personas y  cédulas, a más de armas de distinto calibre. Dentro de los documentos encontrados se hallaron actas de entrega con 1.395 registros por 4.392 millones y recibos de caja  por suma superior a los  500 millones de pesos. Casa Blanca era el centro de operaciones de una red criminal que según el CTI en informe rendido ante la Corte, se constituyó a través de las coaliciones de poderosas familias ampliamente conocidas, como los clanes Gerlein, Char y Name, para la compra de votos, no solo en Atlántico, sino en Bolívar y Magdalena. Merlano fue enfática en señalar a Julio, hermano de Roberto Gerlein, eterno Senador conservador, como el encargado de la parte administrativa, logística y de dineros de su campaña. ¿Habrá más condenas ante las claras evidencias? Como siempre, la cuerda se rompe por la parte más débil. Al sentir vergüenza por mi Partido, esta se acrecienta con las declaraciones dadas por Omar Yepes Alzate, presidente del Directorio Nacional Conservador, cuando hablando, no en nombre propio sino de la colectividad que representa, lamentó profundamente la decisión de la Corte Suprema expresando textualmente: “Ojalá en segunda instancia, si no se le elimina la sanción, que se le reduzca sustancialmente la pena por ser desproporcionada”. ¡Qué vergüenza! Cuando el país a una sola voz clama porque se castigue la corrupción, el máximo jerarca del conservatismo, en vez de rodear a la Corte por la ejemplarizante condena, la rechaza y pide su eliminación en segunda instancia. ¿Sus declaraciones no van en contravía de los postulados del Partido que predican respeto y honestidad en el ejercicio de lo público? Tamaña declaración debió merecer un fuerte pronunciamiento de la Directiva Nacional, que a más de desautorizarlo debió removerlo como presidente. Pero no, estos son otros tiempos y otros hombres, que solo entienden la política como un negocio personal y hereditario. Pereira, también tiene sus “Merlanos” y bien que los conocemos. Cumplida la audiencia ante el Consejo Nacional Electoral, hace ocho días, para conocer sobre la doble militancia de un candidato a la Gobernación de Risaralda, una duda nos asalta sobre la misma. Si el presidente de la Directiva Nacional Conservadora al que lo une fuerte lazo de amistad con el candidato Tamayo se expresa a favor de la condenada Merlano ¿no estará intercediendo ante la máxima instancia electoral, elegida por el Congreso, a favor de su amigo? Que Tamayo no es el candidato conservador, no importa, su liviandad de pensamiento  puede estarlo llevando a apostar con sello y cara en los destinos de Risaralda. Su yerno dispone de 20 mil empleos en la Contraloría, cargos que harían mucha gracia a esposas e hijos de los magistrados. Esta es Colombia.

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