6 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Investigadores Escalafonados Vs. Investigadores Inexistentes

Profesor comprometido con la transformación del país a través de la educación. Formado en Lic. En Biología y Química, Mg. En Enseñanza de las Ciencias, Doctorando en Didáctica y constante investigador vinculado a la educación universitaria. Twitter: @DavidAlTama.
6 de septiembre de 2019
Por Omar David Álvarez Tamayo
Por Omar David Álvarez Tamayo
Profesor comprometido con la transformación del país a través de la educación. Formado en Lic. En Biología y Química, Mg. En Enseñanza de las Ciencias, Doctorando en Didáctica y constante investigador vinculado a la educación universitaria. Twitter: @DavidAlTama.
6 de septiembre de 2019

El pasado 3 de septiembre se conocieron los resultados preliminares de la convocatoria nacional para el reconocimiento y medición de grupos de investigación, desarrollo tecnológico e innovación para el reconocimiento de investigadores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación – SNCTeI 2018. Existen 8070 grupos avalados por las diferentes instituciones de educación superior de los cuales se inscribieron 6923 en la convocatoria 833. De los inscritos, 5276 reúnen los criterios de la convocatoria, razón por la cual entraron a ser medidos y categorizados así: A1: 740, A: 962, B: 1490, C: 1809, y grupos reconocidos – sin clasificar: 275.

Parece darse un nuevo aire en los académicos para participar en estas convocatorias, después de las manifestaciones de rechazo y abstención en las pasadas. Los resultados son exhibidos con orgullo por los categorizados en asociados, junior y senior y con recelo guardados por los de menor escala.

La reflexión que estos hechos convoca gira alrededor de ¿a quién llamar “investigador”?. Por lo pronto es claro que lo decide Colciencias con sus respetables criterios, y por ello investigadores con alguna trayectoria y doctores recién titulados, quedan bajo el titular de noveles, con tiempo invertido en ejercicios de aprendizaje. Producción publicada es el escudo, no es suficiente con la buena voluntad y el espíritu, se requieren obras, y ahí logran lugar, por ejemplo, algunos magister que lo saben hacer.

El investigador de hoy requiere de comunidad académica, de nicho natural para la producción, el grupo de investigación, que como colectivo de personas construyen teorías, hipótesis, nuevo conocimiento. Quizá no todos sean categorizados en los más altos niveles mas si aportan su producción para alcanzar el bien común del grupo expresado en categorías A1, A, B, C, o grupo reconocido – sin calificar.

Como el desafío es producir y publicar, ha emergido la figura de los asistentes, en algunos casos manejada con fortuna y en otros, muestra de la explotación en el mercado académico. Los asistentes hacen el trabajo de campo, analizan, interpretan y escriben, y desaparecen pues ahora es el contratante quien coloca su propio nombre sobre la obra y la exhibe en todos los escenarios como resultado de su capacidad genial.

Honor a los investigadores y grupos clasificados con honradez, y rechifla para la corrupción que, con forma antigua, se hace cada vez más visible en la academia.